Un estudio reciente publicado en
The Lancet revela que el aumento mundial observado de los casos de cáncer depende menos de la biología que de factores socioeconómicos. De hecho, se señalan las desigualdades sociales, la exposición a peligros evitables y las dificultades de acceso a la atención médica. Este fenómeno traza así un marcado contraste entre las naciones acomodadas y las menos favorecidas, donde la enfermedad avanza a un ritmo sostenido.
Las cifras mundiales registran una progresión constante. En 2023, el cáncer fue detectado en 18,5 millones de personas y provocó 10,4 millones de muertes. Las proyecciones para 2050 anticipan 30,5 millones de nuevos casos y 18,6 millones de defunciones. Este crecimiento se explica en gran parte por la expansión y el envejecimiento de la población mundial.
Una proporción notable de estas muertes podría evitarse, ya que cerca del 42 % de ellas en 2023 se atribuyen a factores de riesgo modificables. El tabaco ocupa el primer lugar, siendo responsable del 21 % de las muertes, seguido por una alimentación desequilibrada, un alto consumo de alcohol y la contaminación atmosférica. Estos elementos afectan especialmente a los hombres, mientras que para las mujeres, parámetros como las relaciones sexuales no protegidas o la obesidad también ejercen una influencia.
También se observan diferencias entre las regiones del globo. Mientras que las tasas de mortalidad ajustadas han disminuido un 24 % desde 1990 en los países de altos ingresos, han progresado un 24 % en los países de bajos ingresos y un 29 % en los de ingresos medios bajos. Esta dinámica indica que la carga del cáncer aumenta más rápidamente donde los medios sanitarios son limitados, lo que acentúa las disparidades.
El análisis se basa en información procedente de registros especializados, sistemas de registro civil y entrevistas realizadas a familiares de personas fallecidas. No obstante, los autores señalan ciertas limitaciones, como la insuficiencia de datos fiables en varios países o la omisión de ciertas infecciones relacionadas con cánceres. Estas carencias podrían llevar a una subestimación de la magnitud real del fenómeno.