🎮 Videojuegos: más allá de este límite, todo va mal, y es brutal

Publicado por Adrien,
Fuente: Nutrition
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Los científicos encuestaron a más de trescientos jóvenes adultos para evaluar su práctica semanal de videojuegos. Luego, contrastaron estos hábitos con varios indicadores de bienestar, como la alimentación, el sueño y el peso corporal.

Los datos recopilados indican que las diferencias no son notables entre los jugadores muy ocasionales y aquellos que dedican más tiempo pero de manera moderada. Es a partir de un cierto umbral cuando todo cambia.


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Un cambio claro ocurre a partir de las diez horas de juego cada semana. Los jóvenes adultos que superan este límite presentan, efectivamente, una peor calidad en su dieta. Su índice de masa corporal mediano alcanza 26.3, mientras que se mantiene alrededor de 22 para los jugadores menos asiduos. Además, cada hora adicional dedicada al juego está relacionada con una reducción en la diversidad y calidad de los alimentos consumidos.

El sueño representa otro elemento de atención. Aunque se reportan alteraciones en todos los grupos, estas se vuelven más pronunciadas entre los jugadores más intensivos. Las largas sesiones nocturnas alteran los ciclos de descanso, lo que puede influir en la concentración y la energía durante el día.

Mario Siervo, autor principal del trabajo publicado en Nutrition, precisa que no es el juego en sí mismo el causante, sino su carácter excesivo. Según sus observaciones, los hábitos adquiridos tienden a persistir en la edad adulta, lo que hace útil adoptar límites de manera temprana.

Sigue siendo perfectamente posible disfrutar de los videojuegos sin comprometer el bienestar. Los investigadores destacan la importancia de reservar espacios para comidas equilibradas, actividad física y una hora fija para acostarse. Evitar jugar tarde por la noche y optar por pausas regulares forman parte de los consejos simples de aplicar.

Esta investigación no prueba un vínculo directo de causa y efecto, pero revela una clara correlación. Para los jóvenes adultos, mantener la práctica del juego dentro de límites moderados parece un enfoque evidente para preservar su capital de bienestar a largo plazo.

El impacto de las pantallas en el ciclo del sueño


La luz azul emitida por las pantallas, incluidas las de consolas y computadoras, influye en nuestro reloj interno. Retrasa la producción de melatonina, la hormona que le señala al organismo que es hora de prepararse para el descanso. Cuando se juega hasta tarde, esta perturbación puede dificultar el quedarse dormido y alterar la calidad del sueño profundo.

Un sueño fragmentado o acortado afecta la recuperación física y mental. Puede conducir a una disminución de la vigilancia al día siguiente, una mayor irritabilidad y dificultades para memorizar. En los estudiantes, esto puede perjudicar las capacidades de aprendizaje y los resultados.

Para mitigar estas consecuencias, se recomienda cesar toda actividad frente a pantallas al menos una hora antes de acostarse. Privilegiar ocupaciones tranquilas como leer un libro en papel o escuchar música suave permite al organismo relajarse naturalmente. Establecer una rutina de sueño fija también ayuda a regular el reloj biológico.

Adaptar el entorno es otra opción: disminuir el brillo de la pantalla por la noche o utilizar filtros de software que atenúen la luz azul. Estos gestos simples pueden contribuir a preservar mejor la calidad del descanso, incluso para los aficionados a los videojuegos.
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