⛷️ Juegos Olímpicos: ¿sería posible esquiar en otro planeta?

Publicado por Adrien,
Fuente: Información recopilada a partir de datos de agencias espaciales (NASA, ESA) y de publicaciones científicas sobre las propiedades de las superficies planetarias.
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¿Podrían celebrarse los Juegos Olímpicos de invierno en otro planeta o satélite de nuestro Sistema Solar?

La Tierra constituye el modelo de referencia. Su inclinación asegura estaciones regulares y un manto de nieve previsible. El hielo de agua que compone la nieve posee una propiedad clave: en su superficie, se forma una fina capa casi líquida bajo la presión, reduciendo la fricción y permitiendo que los esquís se deslicen. Nuestra gravedad, ni demasiado fuerte ni demasiado débil, ofrece una adherencia que permite los giros.


Nuestro satélite natural, la Luna, no presenta nieve sino un fino polvo de roca llamado regolito. El astronauta Harrison Schmitt, durante la misión Apollo 17, comparó sus desplazamientos con el esquí de fondo. Incluso estimaba que algunos relieves lunares serían adecuados para el esquí alpino. Sin embargo, sin verdadera nieve y con una gravedad reducida, la experiencia seguiría siendo muy diferente de la que conocemos.

Marte, con sus casquetes polares y sus nevadas, parece más prometedor. El problema viene de la naturaleza de esta nieve: se trata principalmente de dióxido de carbono congelado, o hielo seco. Bajo la baja presión atmosférica marciana, este hielo no se derrite sino que pasa directamente del estado sólido al gaseoso. Un esquí ejercería una presión que literalmente haría desaparecer la superficie en contacto, haciendo imposible cualquier descenso controlado.

Europa, una luna de Júpiter, está completamente cubierta por una corteza de hielo de agua. Sin embargo, las temperaturas allí son tan bajas que el hielo se vuelve extremadamente duro, casi como vidrio. La baja gravedad, solo el 13% de la de la Tierra, impediría que los esquís se hundieran bien. Te deslizarías sin control sobre una superficie ultra lisa y rígida, lejos de la sensación de una nieve polvo terrestre.

Plutón ofrece un paisaje aún más exótico, con hielos de nitrógeno, metano y monóxido de carbono. A temperaturas que se acercan a los -230°C, estos hielos son muy quebradizos. Combinada con una gravedad minúscula, esta rigidez haría que el deslizamiento fuera incómodo y los giros prácticamente irrealizables. Estarías más a la deriva que en descenso.

Por ello, si muchos mundos presentan hielo o pendientes, solo la Tierra reúne todos los ingredientes para un deslizamiento agradable y controlado... tal como lo practicamos. A menos que modifiquemos drásticamente nuestra práctica del deslizamiento, los Juegos Olímpicos de invierno interplanetarios deberían, por ahora, esperar al descubrimiento de otros mundos más adaptados.
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