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🪐 El cuarto planeta de este sistema no es 'normal'
Publicado por Adrien, Fuente:Science Otros Idiomas: FR, EN, DE, PT
Alrededor de una pequeña estrella, los astrónomos han observado una disposición planetaria sorprendente. Este sistema orbita alrededor de LHS 1903, una enana roja mucho más pequeña y menos brillante que nuestro Sol.
Los investigadores han identificado cuatro cuerpos celestes alrededor de esta estrella. Los tres planetas más cercanos siguen un patrón esperado: el primero es rocoso, como la Tierra, y los dos siguientes son gigantes gaseosos, similares a Júpiter.
LHS 1903 es una pequeña estrella enana roja más fría y menos luminosa que nuestro Sol. Los científicos han utilizado telescopios espaciales y terrestres para descubrir cuatro planetas en órbita alrededor de LHS 1903. Con estos telescopios, han clasificado los tres planetas más cercanos a la estrella: el más interno es rocoso, y los dos siguientes son gigantes gaseosos. Tenga en cuenta que las distancias y tamaños de los planetas no están a escala — el cuarto planeta externo es mucho más pequeño que los otros tres planetas del sistema. Crédito: ESA
La sorpresa proviene del cuarto planeta, situado más lejos de la estrella. A diferencia de lo que se observa habitualmente, este mundo distante no es un gigante gaseoso, sino que parece pequeño y denso, probablemente rocoso. Esto le confiere al sistema una secuencia inusual: rocoso, gaseoso, gaseoso, rocoso.
Este resultado cuestiona los modelos establecidos. En efecto, en la mayoría de los sistemas, como el nuestro, los planetas rocosos se encuentran cerca de la estrella, porque el calor intenso aleja los gases ligeros. Más lejos, las temperaturas más bajas permiten que se formen gigantes gaseosos acumulando hidrógeno y helio. El sistema de LHS 1903 no respeta esta regla.
Se han examinado varias hipótesis para explicar esta configuración. Los investigadores han descartado la idea de que los planetas hayan cambiado de lugar o que el planeta rocoso externo haya perdido su atmósfera durante una colisión. Más bien, proponen que los planetas se formaron uno tras otro, de adentro hacia afuera. Cada nuevo planeta habría absorbido el polvo y el gas a su alrededor, modificando el entorno para los siguientes.
Así, cuando se formó el cuarto planeta, el sistema quizás ya había agotado su gas, un elemento necesario para la creación de gigantes gaseosos. Esta observación indica que los sistemas planetarios pueden evolucionar de maneras más diversas de lo que se imaginaba anteriormente. El estudio de otras estrellas similares podría así revelar nuevas arquitecturas planetarias.
Los métodos para detectar exoplanetas
La búsqueda de exoplanetas, esos planetas en órbita alrededor de otras estrellas, se basa en varias técnicas. Una de las más comunes es el método de tránsitos, que observa las bajadas de luminosidad de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella. Este enfoque permite determinar el tamaño del planeta y su distancia respecto a la estrella, proporcionando pistas sobre su composición.
Otro método importante es la velocimetría radial, que mide las ligeras oscilaciones de la estrella causadas por la atracción gravitacional de los planetas. Al analizar estos movimientos, los científicos pueden estimar la masa de los planetas. Combinadas, estas técnicas ofrecen una imagen más completa de los sistemas planetarios.
Para estudiar LHS 1903, los astrónomos han utilizado tanto telescopios espaciales, como CHEOPS de la Agencia Espacial Europea, como instrumentos en tierra. Esta combinación permite recopilar datos precisos sobre la posición y las características de los planetas, incluso alrededor de estrellas poco luminosas como las enanas rojas.
Estos avances tecnológicos hacen posible el descubrimiento de sistemas atípicos. Al refinar los métodos de detección, los investigadores esperan encontrar más planetas en configuraciones inesperadas.