Lo que llama la atención en esta imagen aparentemente anodina de un observatorio astronómico son los rayos láser que perforan la oscuridad. Esta imagen no es solo estética; ilustra un método avanzado para observar el cosmos con una precisión sin precedentes.
Esta fotografía, capturada por el astrofotógrafo Alexis Trigo en el Observatorio de Paranal que agrupa los telescopios que forman de manera unificada el "Very Large Telescope (VLT)" - o "Telescopio Muy Grande", muestra los cuatro telescopios nombrados Antu, Kueyen, Yepun y Melipal. Cada uno posee un espejo primario de 8,2 metros de diámetro, permitiendo estudiar exoplanetas lejanos o galaxias distantes. Un pequeño telescopio auxiliar se encuentra en primer plano, móvil sobre rieles para aumentar la capacidad de recolección de luz cuando es necesario.
La Vía Láctea brilla sobre el Telescopio Muy Grande en Chile. Crédito: A. Trigo/ESO
Los láseres visibles en la imagen están dirigidos hacia la alta atmósfera terrestre. A unos 90 kilómetros de altitud, golpean átomos de sodio, que entonces comienzan a brillar como pequeños puntos luminosos. Estos puntos de referencia sirven como objetivos para los sistemas de óptica adaptativa, que corrigen en tiempo real los efectos de desenfoque generados por la atmósfera.
Esta óptica adaptativa constituye una pieza maestra de los telescopios modernos. Siguiendo el movimiento fluctuante de estas estrellas guía artificiales, es posible deducir las perturbaciones ópticas causadas por la atmósfera en tiempo real. Los espejos deformables de los observatorios ajustan entonces su forma varias veces por segundo. Esta acción compensa las turbulencias atmosféricas, proporcionando teóricamente imágenes tan precisas como si el instrumento se encontrara en el espacio. Esta mejora es determinante para detectar planetas alrededor de otras estrellas u observar detalles minúsculos en las galaxias.
Hasta hace poco, solo el telescopio Melipal estaba equipado con estos láseres. En diciembre de 2025, los otros tres grandes telescopios recibieron sus propios sistemas, formando una constelación de estrellas guía. El Telescopio Muy Grande puede así funcionar con una precisión aumentada, particularmente para los instrumentos interferométricos como el VLTI y GRAVITY+, que fusionan la luz de varios telescopios.
Gracias a estos avances, los astrónomos recopilan información más detallada sobre el cosmos. La posibilidad de corregir las distorsiones atmosféricas abre nuevas oportunidades para descubrimientos sobre la formación de las estrellas, la naturaleza de los agujeros negros, o la búsqueda de signos de vida en exoplanetas. El Observatorio de Paranal permanece así a la vanguardia de la exploración celeste.