Estas imágenes de láseres atravesando el cielo hacen pensar inmediatamente en las batallas espaciales de Star Wars. Sin embargo, esta escena es muy real.
Muestra una técnica avanzada utilizada por los astrónomos para explorar el Universo. Los haces de luz no son armas, sino instrumentos científicos. ¿Su objetivo? Crear estrellas artificiales para medir las perturbaciones atmosféricas. Estas perturbaciones, que distorsionan la luz de los astros, representan uno de los mayores obstáculos de la observación desde el suelo.
Los láseres del Very Large Telescope Interferometer crean estrellas artificiales para medir la turbulencia atmosférica. Crédito: A. Berdeu/ESO
Para solucionarlo, los astrónomos dirigen cuatro láseres hacia la nebulosa de la Tarántula. En cada punto luminoso así creado, analizan cómo la atmósfera terrestre altera y distorsiona la luz. Luego, entran en juego algoritmos informáticos. Utilizan estos datos para calcular la distorsión exacta y corregirla en tiempo real.
Este proceso, llamado óptica adaptativa, permite a los telescopios recuperar una nitidez cercana a la observada desde el espacio. Sin esta corrección, las imágenes permanecerían borrosas y limitadas por la turbulencia atmosférica.
Esta técnica de óptica adaptativa es primordial para observar en detalle los objetos celestes. La nebulosa de la Tarántula, objetivo de estos láseres, es una vasta región de formación de estrellas. Se encuentra a 160 000 años luz, en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia satélite de la Vía Láctea. Gracias a la óptica adaptativa, los astrónomos pueden estudiar sus estructuras finas, sus jóvenes estrellas masivas y los procesos dinámicos que ocurren en ella. La imagen obtenida sería imposible sin esta corrección.
El Very Large Telescope Interferometer (VLTI) no es un simple telescopio. Combina la luz de cuatro telescopios distintos, creando un instrumento virtual con una resolución equivalente a un espejo de varios cientos de metros. Este sistema de interferometría permite observaciones extremadamente precisas. Desde 2016, está equipado con el sistema Four Laser Guide Star Facility, que proyecta los cuatro haces visibles en la foto. Esta instalación representa un avance importante en la lucha contra la turbulencia atmosférica.
A pesar de su eficacia, el uso de estrellas guía láser y óptica adaptativa sigue siendo una técnica joven y en desarrollo. Solo unos pocos observatorios en el mundo están equipados con ella. La implementación del sistema en el VLTI requirió años de investigación y calibración. Los ingenieros de la ESO continúan mejorando la precisión y estabilidad de los láseres. Estos esfuerzos están dando sus frutos: las imágenes obtenidas se encuentran entre las más nítidas jamás realizadas desde el suelo, abriendo nuevas ventanas al Universo lejano.