En el corazón del disco de la Vía Láctea, una región donde las estrellas suelen ser jóvenes y ricas en elementos pesados, veinte astros se distinguen por su gran edad y su pobreza en metales. Esta anomalía intriga a los astrónomos, ya que parecen venir de otro lugar.
Según un equipo de investigadores dirigido por Federico Sestito, estas estrellas podrían ser los vestigios de una galaxia enana llamada "Loki", tragada por la Vía Láctea hace miles de millones de años. El estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, se basa en una combinación de datos químicos y orbitales. Mientras que trabajos anteriores ya habían detectado estas estrellas gracias a sus movimientos particulares, la adición de información sobre su composición química permitió confirmar su origen común.
Representación artística de una galaxia enana perdiendo sus estrellas en favor de una galaxia más masiva. Crédito: NOIRLab
Las estrellas más antiguas del Universo, formadas poco después del Big Bang, están compuestas principalmente de hidrógeno y helio. Al fusionar estos elementos, produjeron átomos más pesados, enriqueciendo a las generaciones siguientes. Las veinte estrellas de Loki, al ser muy viejas, contienen solo trazas de hierro y otros metales. Esta firma química, junto con su extraña órbita, las distingue de las estrellas locales.
Para establecer el vínculo, los científicos utilizaron varias técnicas: espectroscopia de alta resolución, análisis de los movimientos orbitales y simulaciones teóricas. Compararon la composición de las estrellas con la de otras poblaciones estelares, como las del halo galáctico o las galaxias enanas actuales. Resultado: las estrellas de Loki muestran rastros de enriquecimiento por supernovas energéticas, hipernovas y fusiones de estrellas de neutrones, pero ningún signo de explosiones de enanas blancas. Esto indica una galaxia de origen "pequeña y energética".
Estos vestigios permiten entender cómo se construyó la Vía Láctea. Las estrellas más pobres en metales son ricas en información sobre los primeros instantes de formación de las galaxias. Según Sestito, revelan los procesos primordiales que dieron forma a nuestra galaxia y el origen de los elementos. Encontrar tales grupos en el disco es difícil, ya que la región está abarrotada de estrellas jóvenes. Pero cada descubrimiento afina nuestra imagen del pasado galáctico.
El futuro se presenta prometedor. Con las futuras instalaciones espectroscópicas capaces de analizar miles de estrellas a la vez, los astrónomos esperan descubrir otras galaxias enanas ocultas. Estos "Loki" adicionales permitirán rastrear con mayor precisión los ladrillos elementales que ensamblaron la Vía Láctea. Como recuerda Sestito, cada estrella antigua es un fósil precioso, portador de la historia de nuestro rincón del Universo.