Los tubos de lava en Marte superan la imaginación. Con una anchura de más de 250 metros, son ocho veces más grandes que los de la Tierra. Lo que se conoce de esta red se extiende por más de 1.200 kilómetros. Estas cifras dan una idea de la magnitud de este mundo subterráneo.
Los rovers actuales, como Curiosity o Perseverance, no pueden entrar en estas cavidades para explorarlas.
La ausencia de luz en las cuevas hace que los paneles solares sean inútiles. Los drones diente de león llevan un polÃmero flexible que produce electricidad por efecto de las vibraciones del vuelo o de las ráfagas de viento. Esta energÃa de baja intensidad es suficiente para alimentar los sensores y el emisor de radio. La ventaja es la simplicidad y la fiabilidad, sin piezas móviles complejas. Sin embargo, la potencia producida es limitada, lo que restringe las funcionalidades del dron. Los investigadores optimizan constantemente el material para mejorar el rendimiento.