🔭 El SETI emite su conclusión sobre el objeto interestelar 3I/ATLAS: ¿tecnología extraterrestre o no?

Publicado por Adrien,
Fuente: The Astronomical Journal
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Aunque el origen natural del cometa interestelar 3I/ATLAS es comúnmente aceptado, el equipo del SETI Institute lo escuchó de todos modos con el objetivo de captar una señal que revelara una tecnología extraterrestre.

3I/ATLAS es solo el tercer objeto interestelar jamás detectado en nuestro sistema solar, después del enigmático 'Oumuamua en 2017 y el cometa 2I/Borisov en 2019. Descubierto oficialmente el 1 de julio de 2025 por el telescopio ATLAS en Chile, este objeto se desplaza a una velocidad vertiginosa. Todas las observaciones indican que se trata de un cometa normal, expulsado de su sistema de origen por interacciones gravitacionales.


La red Allen de radiotelescopios en el observatorio Hat Creek en California.
Crédito: Seth Shostak/SETI Institute

Comprender la población natural de objetos interestelares es importante para reconocer algún día un verdadero artefacto artificial. Como recuerda Sofia Sheikh, investigadora del SETI Institute, es esencial identificar cualquier anomalía que pudiera ser la señal de un objeto construido por una forma de inteligencia.

El equipo de Sheikh utilizó la red de radiotelescopios Allen, en California, para escuchar 3I/ATLAS durante más de siete horas. El objetivo: captar señales de radio de banda estrecha, que no existen en la naturaleza. De casi 74 millones de candidatos, retuvieron alrededor de 200 después de filtrar las interferencias humanas. Al final, incluso esos 200 resultaron ser emisiones terrestres o de satélites.

Sin embargo, esta búsqueda infructuosa tiene un valor valioso, porque muestra que nuestros instrumentos son capaces de detectar posibles firmas artificiales, o sus ausencias, incluso desde muy lejos.

Los resultados, publicados en The Astronomical Journal, confirman, sobre la base de las observaciones, que 3I/ATLAS es efectivamente un objeto natural. Establecen límites estrictos sobre la potencia de un posible emisor: nada más fuerte que un electrodoméstico (10 a 110 vatios) en las frecuencias observadas. Esto no significa, sin embargo, que debamos cesar las investigaciones. Muy al contrario, este estudio muestra que nuestra tecnología está lista para detectar una señal real, si existe.

Más allá de la búsqueda de una vida extraterrestre, estos trabajos nos ayudan a refinar nuestros métodos. Cada objeto interestelar es una oportunidad para aprender a distinguir lo natural de lo artificial. Así que, incluso sin extraterrestres, 3I/ATLAS nos ha ofrecido una lección valiosa sobre nuestra propia capacidad para sondear lo desconocido.

Algún día, nuestras propias sondas Voyager podrían convertirse en artefactos extraterrestres en otros sistemas estelares.

¿Cómo detecta el SETI señales extraterrestres?


Los astrónomos del SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) escuchan el universo con radiotelescopios. Su método favorito: buscar señales de radio de banda estrecha, es decir, emisiones concentradas en un rango de frecuencias muy pequeño. Ningún fenómeno natural conocido produce este tipo de señal, a diferencia de las bandas anchas emitidas por las estrellas o las galaxias.

Cuando apuntan un telescopio hacia un objetivo, los científicos captan millones de señales en pocas horas. La mayoría provienen de fuentes terrestres: satélites, teléfonos, radares. Para eliminarlas, comparan los datos con mediciones tomadas en otras direcciones o en otros momentos. Solo se retienen las señales persistentes y provenientes del objetivo mismo.

En el caso de 3I/ATLAS, la red Allen registró 74 millones de señales. Después del filtrado, solo quedaban 200, todas atribuidas a interferencias de origen humano. Este proceso riguroso permite evitar falsos positivos, aunque todavía no se haya encontrado ninguna prueba de inteligencia extraterrestre.

¿Por qué nos visitan cometas interestelares?


Los cometas interestelares como 3I/ATLAS son vestigios de la formación de los sistemas planetarios. Cuando nace una estrella, deja tras de sí un disco de gas y polvo donde se forman planetas y cuerpos pequeños. Con el tiempo, los cometas pueden ser expulsados de su sistema por las fuerzas gravitacionales de los planetas gigantes.

Estos viajeros solitarios derivan entonces en el espacio interestelar durante millones, incluso miles de millones de años. Su trayectoria se vuelve aleatoria, y a veces cruzan por casualidad el camino de otra estrella. Nuestro sistema solar ya ha acogido tres, pero se estima que cientos de objetos interestelares nos rozan cada año, sin ser detectados.

El estudio de estos visitantes permite comprender la composición de otros sistemas planetarios. El cometa 3I/ATLAS, por ejemplo, muestra una actividad similar a la de nuestros cometas, lo que indica que los procesos de formación son universales.
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