🥔 Descubrimiento de papas liofilizadas incas

Publicado por Adrien,
Fuente: Journal of Field Archaeology
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Un descubrimiento asombroso ha sido realizado por arqueólogos en la costa árida del sur de Perú: dos papas liofilizadas de aproximadamente 500 años de antigüedad.

Estos especímenes, provenientes del sitio inca de Tambo Viejo en el valle de Acarí, fueron hallados dentro de una vasija de cerámica. Su presencia en esta región costera es inesperada, ya que esta preparación requiere las noches heladas de las altas montañas andinas. Este hallazgo constituye una prueba tangible de la magnitud de las redes de abastecimiento del imperio inca.


Chuño de Tambo Viejo, Perú.
Crédito: LM Valdez en Valdez y Bettcher 2026

Estos tubérculos deshidratados, llamados chuño, eran un alimento básico en el imperio inca. El proceso de fabricación es ingenioso: se exponen las papas a las heladas nocturnas del altiplano, luego se dejan descongelar al sol, repitiendo este ciclo varias veces. Después, se pisotean para extraer la humedad. El resultado es un producto ligero que puede conservarse durante años sin refrigeración. Existen dos variedades: el chuño negro, hecho a partir de papas comunes, y el chuño blanco, obtenido de variedades amargas que requieren un remojo prolongado después de la congelación.

Los dos chuños descubiertos son de color blanco-marrón y aún conservan fragmentos de su piel. Estas muestras fueron desenterradas en 2024 durante excavaciones dirigidas por el Dr. Lidio Valdez, de la Universidad de Calgary. Estaban colocadas en una vasija de cerámica enterrada en el suelo, utilizada como reserva. Junto a ellas se encontraron un trozo de cerámica inca y un huso dañado. Estos objetos cotidianos permitieron datar el conjunto en la época inca, es decir, entre los siglos XV y XVI.

En la época inca, el chuño era un alimento esencial, comparable al pan para las poblaciones. Los cronistas españoles relataban que caravanas de llamas transportaban estas provisiones hacia almacenes diseminados por el territorio. Servían para alimentar a los trabajadores del imperio, incluidos los de Tambo Viejo. Ligero, duradero y producido en grandes cantidades, el chuño era uno de los alimentos más importantes para sostener la administración y los ejércitos incas.


Chuño - Imagen Wikimedia

A pesar de su abundancia pasada, el chuño rara vez se conserva en los sitios arqueológicos. El único otro hallazgo comparable data de hace más de un siglo, en Pachacamac, también en Perú. Las condiciones áridas de la costa y el almacenamiento en una jarra probablemente permitieron la supervivencia de estos especímenes hasta nuestros días. Esta rareza ha llevado a una subestimación de la importancia del chuño en comparación con otros alimentos como la carne seca.

Los investigadores quisieran conocer el origen exacto de estas papas. Análisis químicos podrían identificar la región montañosa donde fueron cultivadas. El Dr. Valdez espera continuar estas investigaciones, ya que cada campaña de excavaciones en Tambo Viejo arroja resultados sorprendentes. Considera este sitio como único en su género para la comprensión de la economía inca.

Este descubrimiento pone de relieve el ingenio de los antiguos andinos y su capacidad para transformar productos perecederos en alimentos duraderos. El chuño, aunque modesto, revela la extensión de las redes de intercambio y almacenamiento del imperio inca.

La organización logística del imperio inca


El imperio inca se extendía a lo largo de más de 4000 kilómetros a lo largo de la cordillera de los Andes. Para gestionar un territorio tan vasto, los incas implementaron un sistema de caminos y depósitos de almacenamiento llamados qollqas. Estos almacenes estaban diseminados a lo largo de los caminos imperiales y permitían abastecer a las tropas, los funcionarios y los trabajadores.

Los alimentos, como el chuño, el maíz o la carne seca, eran transportados por caravanas de llamas. Cada llama podía cargar aproximadamente 30 kg de mercancías. Los productos se redistribuían según las necesidades, asegurando cierta autosuficiencia regional.

El descubrimiento de chuño en la costa demuestra que estas redes funcionaban eficientemente. Los alimentos de montaña llegaban hasta las zonas costeras, donde se utilizaban para alimentar a las poblaciones locales o a los trabajadores asignados a proyectos estatales. Esta organización eficiente contribuyó al poder y la sostenibilidad del imperio inca.
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