🌟 Una "estrella fallida" lista para cumplirse

Publicado por Adrien,
Fuente: The Astrophysical Journal Letters
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Algunos objetos astronómicos parecen condenados a ser "intermedios" y a permanecer en la sombra, como las enanas marrones. Demasiado masivas para ser planetas pero insuficientemente pesadas para encenderse en estrellas, llevan una existencia discreta.

Sin embargo, una observación reciente viene a revolucionar lo que se pensaba, al revelar que procesos dinámicos podrían ofrecerles una oportunidad inesperada de transformarse en una verdadera estrella.

Las enanas marrones se forman de manera similar a las estrellas, a partir del colapso de nubes de gas y polvo, pero no acumulan suficiente materia para desencadenar la fusión nuclear del hidrógeno en helio en su núcleo. Esta ausencia de reacciones nucleares les impide brillar como el Sol, lo que a veces les vale el sobrenombre poco halagüeño de estrellas fallidas. Su masa generalmente se sitúa entre 13 y 80 veces la de Júpiter, lo que es inferior a la de una estrella típica.


Dos enanas marrones fusionándose.
Crédito: Caltech/R. Hurt (IPAC)

Un equipo de científicos estudió datos recolectados por el Zwicky Transient Facility en el observatorio Palomar, lo que les permitió identificar un sistema binario compuesto por dos enanas marrones en órbita muy cerrada. Este dúo, designado ZTF J1239+8347, se encuentra a aproximadamente 1.000 años luz en la constelación de la Osa Mayor. Los dos objetos, cada uno con una masa de 60 a 80 veces la de Júpiter, giran tan cerca uno del otro que todo el sistema podría caber entre la Tierra y la Luna.

En este sistema, una de las enanas marrones transfiere activamente materia hacia su compañera, un proceso que podría permitir a la receptora alcanzar la masa necesaria para iniciar la fusión nuclear. Cada una de las dos enanas marrones está, de hecho, muy cerca del límite de masa que permite convertirse en una verdadera estrella.

Esta interacción gravitacional provoca una hinchazón del objeto donante, cuya materia fluye hacia un punto preciso en la otra enana marrón, creando una zona calentada y luminosa. Esta región emite una variación de luminosidad detectable cada 57 minutos, señal que atrajo la atención de los investigadores entre los miles de millones de objetos analizados.

Este tipo de transferencia de masa nunca se había observado antes en una pareja de enanas marrones, lo que la convierte en un descubrimiento notable. Según los investigadores, estos sistemas podrían ser más comunes de lo que se piensa, y futuras observaciones con instalaciones como el observatorio Vera Rubin en Chile podrían revelar docenas de otros.

Los trabajos del equipo, dirigido por Samuel Whitebook del Instituto de Tecnología de California, han sido publicados en The Astrophysical Journal Letters.
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