⚡ Una red eléctrica en el espacio para recargar los satélites

Publicado por Adrien,
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Una startup floridiana propone una idea audaz: construir la primera red eléctrica orbital. Unos "nodos de potencia" captarían la energía solar y la retransmitirían por láser a los paneles solares de satélites clientes, sin necesidad de ninguna modificación. Este enfoque podría transformar la forma en que se gestiona la energía en el espacio.

Star Catcher acaba de anunciar una recaudación de fondos de 65 millones de dólares, elevando la financiación a 88 millones. Esta financiación permitirá desarrollar esta infraestructura espacial. Según Rush, el objetivo es pasar de una era de restricción energética a una abundancia de energía, haciendo que las operaciones espaciales sean tan simples como en la Tierra.


Una representación de la red energética orbital de Star Catcher, que utilizará el haz óptico para proporcionar hasta 10 veces más energía a demanda a los paneles solares existentes de los satélites clientes, sin necesidad de modificación.
Crédito: Star Catcher Industries

El principio del haz de energía es simple: los nodos captan la luz solar y la concentran en un láser dirigido hacia los satélites clientes. Este proceso permite multiplicar por dos a diez el tiempo de funcionamiento de los satélites, y es particularmente útil durante los pasajes en que están privados de Sol. También ofrece la posibilidad de recargar más eficientemente satélites envejecidos cuyos paneles se han degradado.

Las aplicaciones potenciales son numerosas. En el ámbito comercial, las infraestructuras de telecomunicaciones directas hacia los móviles y los centros de datos en órbita figuran entre los clientes más prometedores. En el lado militar, el general Jay Raymond, exjefe de operaciones espaciales de la U.S. Space Force, señala que la vigilancia persistente, las comunicaciones resilientes y la maniobrabilidad están hoy limitadas por la energía.

Más allá de la órbita terrestre, Star Catcher contempla servicios en la Luna. Vehículos lunares podrían explorar los cráteres sombreados del polo Sur, ricos en hielo de agua, gracias a un enlace de energía constante. Esta tecnología podría complementar los reactores nucleares contemplados por la NASA, distribuyendo la energía producida.


Operadores de Star Catcher prueban su tecnología de transmisión de energía sin cables en el estadio EverBank en Jacksonville, Florida, antes de una prueba de haz eléctrico en marzo de 2025.
Crédito: Star Catcher

La joven empresa ya ha superado hitos clave. En marzo de 2025, transmitió energía a lo largo de un campo de fútbol americano. En noviembre, batió un récord al enviar 1,1 kilovatios a paneles solares durante pruebas en el centro espacial Kennedy. Una primera prueba orbital está prevista para este año, con el objetivo de un despliegue comercial para finales de la década.

Star Catcher ya ha firmado siete acuerdos de compra de energía con empresas como Starcloud, Loft Orbital y Astro Digital, así como con clientes gubernamentales. Con estos nuevos fondos y la llegada de expertos al consejo de administración, la startup parece bien encaminada para concretar su visión de una red eléctrica en el espacio.

El haz de energía óptico


La técnica utilizada por Star Catcher se basa en el haz de energía óptico, o power beaming. Un emisor convierte la energía solar en un haz láser de longitud de onda específica. Este haz se dirige hacia los paneles solares de un satélite, que lo convierten nuevamente en electricidad.

La ventaja es que los satélites no necesitan ningún equipo especial: sus paneles solares estándar son suficientes. Esto reduce los costos y permite dar servicio incluso a vehículos envejecidos. Las pérdidas de energía en el vacío espacial son bajas, lo que hace que el proceso sea eficiente para distancias orbitales.

Sin embargo, la precisión del apuntamiento es esencial: el haz debe mantenerse constantemente alineado con los paneles del satélite receptor, que se desplaza a gran velocidad. Por lo tanto, se necesitan sistemas de seguimiento avanzados para mantener la conexión.

Los satélites en órbita baja y sus limitaciones


La mayoría de los satélites de observación, comunicación y navegación se mueven en órbita terrestre baja, entre 200 y 2000 km de altitud. Giran alrededor de la Tierra en unos 90 minutos, pasando aproximadamente la mitad de ese tiempo en la sombra del planeta. Durante estos eclipses, sus paneles solares ya no producen electricidad y deben funcionar con baterías.

Esta limitación de potencia afecta directamente sus capacidades: duración de las observaciones, velocidad de transmisión o maniobras orbitales. Los operadores deben gestionar cuidadosamente su reserva energética, lo que reduce la eficiencia de las misiones.

Una red de transmisión de energía como la de Star Catcher podría proporcionar un complemento durante los eclipses, permitiendo que los satélites trabajen a plena capacidad sin interrupción. Esto representaría un gran avance para muchas aplicaciones espaciales.
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