🟠 Una red subterránea marciana colosal por explorar

Publicado por Adrien,
Fuente: Journal of Geophysical Research: Planets
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Los tubos de lava en Marte superan la imaginación. Con una anchura de más de 250 metros, son ocho veces más grandes que los de la Tierra. Lo que se conoce de esta red se extiende por más de 1.200 kilómetros. Estas cifras dan una idea de la magnitud de este mundo subterráneo.

Los rovers actuales, como Curiosity o Perseverance, no pueden entrar en estas cavidades para explorarlas.


Mostafa Hassanalian, investigador en Nuevo México, recurrió a la naturaleza para encontrar una solución. Sus drones "diente de león" se inspiran en las semillas arrastradas por el viento. En el escenario imaginado, un robot con forma de cochinilla, llamado "roly-poly", los transporta y los libera en las cuevas.

Una vez liberados, estos miles de microdrones se dispersan gracias a las corrientes de aire. Recogen datos sobre la humedad, la temperatura y la topografía. Para desplazarse, cuentan con el viento natural, pero una hélice puede tomar el relevo si es necesario.

La ausencia de luz en las cuevas hace que los paneles solares sean inútiles. Los drones diente de león llevan un polímero flexible que produce electricidad por efecto de las vibraciones del vuelo o de las ráfagas de viento. Esta energía de baja intensidad es suficiente para alimentar los sensores y el emisor de radio. La ventaja es la simplicidad y la fiabilidad, sin piezas móviles complejas. Sin embargo, la potencia producida es limitada, lo que restringe las funcionalidades del dron. Los investigadores optimizan constantemente el material para mejorar el rendimiento.


Concepto propuesto para la dispersión de semillas de diente de león en el estudio de los túneles de lava.
Crédito de la foto: New Mexico Tech

Otros equipos también trabajan en la exploración de estos túneles. Científicos europeos han probado robots en las cuevas volcánicas de Lanzarote. La NASA, por su parte, se interesa de cerca por el volcán Arsia Mons, donde "tragaluces" revelan la entrada de vastas cavidades.

Estos tubos de lava podrían algún día servir de hábitat para los humanos, protegidos de las radiaciones y las variaciones de temperatura. Antes de la llegada de los primeros astronautas, prevista para la década de 2030, los drones diente de león bien podrían ser los primeros en cartografiar este mundo subterráneo.


Concepto del robot "roly-poly" liberando microsensores voladores.
Crédito: New Mexico Tech