📡 Ver lo invisible: 13,7 millones de eventos cataclísmicos detectados... en una sola toma

Publicado por Adrien,
Fuente: Astronomy & Astrophysics
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El Universo "invisible" ofrece un espectáculo mucho más vasto de lo que nuestra visión directa permite apreciar. Una cartografía reciente ha catalogado más de 13 millones de objetos y eventos cósmicos, revelando un cielo radicalmente diferente cuando se observa en ondas de radio.

Bautizado como LoTSS-DR3, este proyecto se basa en la red LOFAR, el radiotelescopio de baja frecuencia más grande del mundo. Al escrutar el cielo en estas ondas, los astrónomos distinguen chorros luminosos emitidos por agujeros negros supermasivos, galaxias en colisión y explosiones de estrellas. Este enfoque modifica profundamente nuestra percepción del espacio.


Anidados en el corazón de las grandes galaxias, los agujeros negros supermasivos se vuelven activos cuando atraen materia. Este proceso genera potentes chorros que se extienden mucho más allá de su galaxia anfitriona. Al detectar las ondas de radio producidas por estos chorros, los científicos pueden estudiar cómo esta energía influye en la evolución de las galaxias circundantes. Martin Hardcastle de la Universidad de Hertfordshire indica que esto permite examinar diversos estadios de desarrollo de estos objetos.

Más allá de los agujeros negros, la campaña de observación ha capturado señales provenientes de fusiones de galaxias y de supernovas. Estos eventos violentos aceleran partículas a velocidades cercanas a la de la luz, emitiendo ondas de radio detectables.

Para estructuras más cercanas, los datos dan información sobre la composición de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. Marijke Haverkorn de la Universidad Radboud observa que LOFAR permite cartografiar los campos magnéticos internos con una precisión excepcional.

La continuación de estos trabajos se anuncia prometedora con la llegada de LOFAR 2.0. Esta actualización duplicará la velocidad de las observaciones y mejorará la resolución de los datos.

El funcionamiento de los radiotelescopios


Los radiotelescopios, como LOFAR, captan ondas electromagnéticas que son invisibles para el ojo humano. Estas ondas provienen de fuentes cósmicas como los agujeros negros o las estrellas en explosión, y su detección requiere grandes antenas o redes. Al combinar las señales de varias antenas, los astrónomos crean imágenes detalladas del cielo, revelando estructuras que la luz visible no muestra. Esta tecnología ha evolucionado desde los primeros radiotelescopios, permitiendo hoy en día cartografías a gran escala.

A diferencia de los telescopios ópticos, los instrumentos de radio funcionan día y noche, pues las ondas de radio atraviesan la atmósfera terrestre sin ser bloqueadas por las nubes ni deslumbradas por la luz del sol. Operan en bandas de frecuencia específicas, a menudo bajas, para estudiar fenómenos como los campos magnéticos o las partículas aceleradas. LOFAR, por ejemplo, utiliza una red de antenas repartidas en varios países para aumentar la sensibilidad y la resolución.

Los datos recogidos son procesados por potentes ordenadores para eliminar las interferencias y reconstruir imágenes. Este proceso permite cartografiar millones de objetos en un solo estudio, como lo muestra LoTSS-DR3. Los avances en informática han hecho posible el análisis de volúmenes de datos considerables, abriendo nuevas perspectivas en astronomía.

El uso de las ondas de radio complementa otros métodos de observación, como el infrarrojo o los rayos X. Cada longitud de onda revela aspectos distintos del Universo, ofreciendo una visión más completa. Los radiotelescopios juegan así un papel determinante en nuestra comprensión de los procesos cósmicos, de los más cercanos a los más lejanos.
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