Cuatro años después de sus primeras observaciones científicas, el telescopio espacial James Webb continúa adquiriendo nuevas capacidades.
El instrumento MIRI observa el infrarrojo medio, una luz invisible para nuestros ojos asociada, entre otras cosas, a los objetos fríos y al polvo cósmico. Es el único instrumento de James Webb sensible a longitudes de onda superiores a 5 micrómetros.

Vista frontal del telescopio espacial James Webb, con su espejo primario segmentado y su parasol multicapa.
Crédito: NASA, ESA, CSA, Northrop Grumman
Un equipo internacional detalla varias mejoras introducidas en el uso de este instrumento en un artículo publicado en arXiv el 14 de agosto de 2026.
No se trata de enviar nuevo material al espacio: los cambios conciernen a la manera de utilizar el instrumento, sus detectores y los datos producidos. Después de varios años de observaciones, los equipos conocen mejor sus reacciones y pueden adaptar los procedimientos para obtener más información.
Un primer eje se refiere al ruido de los detectores. Este ruido corresponde a variaciones parásitas que se superponen a la débil señal procedente del cielo, y un mejor control permite distinguir fuentes menos luminosas u obtener mediciones más precisas, sin modificar físicamente el detector.
Las observaciones repetidas de un mismo objeto también se benefician de las actualizaciones. Son especialmente útiles cuando un fenómeno cambia con el tiempo. En astronomía, este tipo de seguimiento puede servir para medir variaciones regulares o acontecimientos breves, para los que la estabilidad de las mediciones importa tanto como su sensibilidad.

Las galaxias IC 2163 y NGC 2207 observadas por MIRI, cuyo infrarrojo medio resalta el polvo y las regiones de formación estelar.
Crédito: NASA, ESA, CSA, STScI
El equipo también trabajó en la obtención de imágenes coronográficas. Un coronógrafo bloquea la luz muy intensa de una estrella para distinguir mejor lo que se encuentra justo a su alrededor, y los nuevos procedimientos deberían hacer que estas observaciones sean más flexibles y eficaces. Este tipo de imágenes sirve especialmente para estudiar el entorno cercano de las estrellas, como los exoplanetas.
Otra evolución anunciada es un modo de espectroscopia sin rendija en un campo más amplio. La espectroscopia separa la luz según sus longitudes de onda y permite obtener información sobre la materia observada. La ausencia de rendija permite recoger simultáneamente los espectros de varias fuentes presentes en una misma zona del cielo.
Estas actualizaciones de los procedimientos son especialmente importantes para MIRI, porque el infrarrojo medio es difícil de observar desde el suelo. La atmósfera terrestre absorbe una parte importante de esta luz y produce por sí misma radiación infrarroja. Desde el espacio, James Webb puede acceder así a longitudes de onda ampliamente ocultas para los telescopios terrestres.
Las mejoras descritas afectan a varios usos, desde el Sistema Solar hasta las galaxias lejanas. También muestran que un observatorio espacial puede seguir evolucionando después de su lanzamiento.