🌿 Un vínculo entre el crecimiento y la longevidad de las plantas

Una amplia comparación de plantas en cinco continentes revela un mismo vínculo: las especies que crecen lentamente tienden a alcanzar una edad más avanzada.

En los árboles, esta relación ya estaba bien documentada gracias a los anillos anuales. Un crecimiento rápido suele ir acompañado de una vida más corta. Faltaba saber si esta regla también se aplicaba a las plantas herbáceas perennes, las lianas y los pequeños vegetales leñosos.

Secuoyas gigantes en el parque nacional de Sequoia, en California.

Secuoyas gigantes en el parque nacional de Sequoia, en California. Estos árboles se encuentran entre las plantas leñosas más longevas.
Imagen de Wikimedia.

Algunas plantas que viven varios años producen anillos anuales en sus tejidos, como los del tronco de los árboles. Al contar y estudiar estas marcas, los investigadores pueden reconstruir su crecimiento.

El equipo reunió datos sobre más de 3.100 especies de plantas herbáceas y pequeños vegetales leñosos. Las muestras procedían de cinco continentes y de entornos muy diferentes. Abarcaban desde regiones árticas frías hasta zonas semidesérticas cálidas, lo que permitía poner a prueba la relación en condiciones muy distintas.

El resultado sigue siendo notablemente coherente a esta escala: un crecimiento lento está asociado con una mayor longevidad. Esta relación se observa en varias formas de vida vegetal y en numerosos entornos. Por tanto, no parece ser una particularidad reservada a los grandes árboles o a unos pocos ecosistemas.

La temperatura también interviene en esta relación. A escala del conjunto estudiado, las temperaturas más elevadas están asociadas con un crecimiento más rápido. A su vez, las plantas que crecen deprisa tienden a vivir menos tiempo. Así, los investigadores observan un vínculo indirecto entre el calor y la longevidad: los entornos más cálidos están asociados, en promedio, con vidas más cortas.

Esto no significa que un aumento de la temperatura vaya a acelerar sistemáticamente el crecimiento de todas las plantas. Según el entorno, el calor, la sequía u otros factores de estrés pueden frenarlo, por el contrario. El estudio pone sobre todo de relieve una tendencia general observada en numerosas especies y regiones.

La longevidad de las plantas también influye en el almacenamiento de carbono. Un vegetal que conserva sus tejidos durante mucho tiempo puede retener carbono en la biomasa durante un periodo diferente al de una especie de crecimiento rápido. Por tanto, los cambios en la composición de las comunidades vegetales pueden modificar el tiempo durante el cual el carbono permanece almacenado en los continentes.

A partir de ahora, los investigadores podrán seguir cómo un aumento de las temperaturas modifica simultáneamente el crecimiento y la longevidad en distintas especies, y después integrar estas relaciones en los modelos que describen la evolución futura de la vegetación.