Un «3», un «5» o un «7» pueden enviarse a este dispositivo, pero la cámara siempre recibe un «8». Este es el principio del «espejo mentiroso» diseñado en la Universidad de California en Los Ángeles. No reconoce primero la cifra para fabricar después una imagen falsa: su superficie transforma directamente la luz que transporta la imagen.
En el experimento, los investigadores proyectan patrones ópticos que representan distintas cifras manuscritas. La luz que transporta estos patrones alcanza después una superficie formada por numerosos microespejos. Tras reflejarse, una cámara situada en la zona prevista registra la imagen resultante. Sea cual sea la cifra probada, el dispositivo está configurado para mostrar la misma cifra ficticia: un «8».

Principio del «espejo mentiroso», que transforma distintas imágenes de entrada en patrones ficticios. El dispositivo sigue siendo eficaz pese a las rotaciones, los cambios de escala, los desplazamientos, el ruido o las imágenes inéditas.
Para comprender lo que ocurre, hay que olvidar la idea de una pantalla oculta detrás del espejo. Cada pequeña zona de la superficie modifica ligeramente la trayectoria de la onda luminosa. Las distintas partes de la luz se refuerzan después en ciertos lugares y se atenúan en otros. Esta redistribución, mediante difracción, permite concentrar la luminosidad según el diseño deseado.
El cálculo interviene antes de esta transformación. Un programa de aprendizaje profundo determina cómo debe actuar cada zona del espejo para obtener la imagen objetivo con numerosas entradas diferentes. En la demostración visible, la superficie contaba con 150 × 150 zonas ajustables. Una vez establecido este ajuste, cada nueva imagen se transforma mediante la propagación de la luz, sin necesidad de volver a calcularla numéricamente.
En las simulaciones, una versión hacía aparecer un bolso a partir de prendas variadas. Otra producía la cifra «8» a partir de cifras manuscritas, y una tercera producía un panda a partir de dibujos.
Las pruebas también muestran que el procedimiento tolera ciertas variaciones en las imágenes de entrada. Los investigadores desplazaron, ampliaron, redujeron o giraron los patrones, y añadieron ruido. También probaron imágenes ausentes del entrenamiento. La calidad disminuía en algunos casos, especialmente con patrones muy poco estructurados, pero la imagen ficticia seguía siendo reconocible con frecuencia.
La validación experimental utilizó tres longitudes de onda visibles: 480, 550 y 600 nm, próximas al azul, el verde y el rojo. Funcionaron por separado y conjuntamente. En la versión publicada en agosto de 2026, el equipo también indica haber diseñado un espejo que cubre un intervalo continuo de longitudes de onda. El objetivo es aceptar iluminaciones diferentes.
El dispositivo sigue siendo un experimento óptico controlado, muy distinto de un espejo instalado en una habitación. No obstante, los autores contemplan usos para ocultar información visual, crear efectos de entretenimiento o dificultar ciertas observaciones. Ahora, un paso importante consiste en adaptar estas superficies a iluminaciones menos controladas, especialmente la luz natural.