🌃 Espejos en órbita podrían cambiar el cielo nocturno mucho más de lo previsto

Un solo espejo grande colocado en órbita podría hacer que el cielo nocturno fuera más luminoso que una noche de Luna llena en una superficie considerable.

Esta estimación se refiere al proyecto de la empresa Reflect Orbital, que prevé enviar espejos al espacio para reflejar la luz del Sol hacia el suelo. Un primer satélite experimental utilizará un espejo de 18 metros por 18. A largo plazo, el proyecto presentado contempla estructuras mucho más grandes, de hasta 54 metros de lado.

El principio parece sencillo: incluso después de la puesta de Sol, un satélite situado a suficiente altura todavía puede recibir sus rayos. Su espejo los redirige entonces hacia una zona elegida en el suelo. Para el primer demostrador, situado a unos 600 km de altitud, la zona iluminada anunciada tendría aproximadamente 2,5 km de radio.

Sin embargo, toda esta luz no llega únicamente al objetivo. Una parte se encuentra con las moléculas del aire y las diminutas partículas presentes en la atmósfera. Entonces se dispersa en distintas direcciones. El suelo iluminado también devuelve una fracción de la luz hacia el cielo, lo que produce un resplandor visible alrededor de la zona.

Tres investigadores calcularon esta contaminación lumínica para distintas atmósferas y diferentes tipos de suelo, en condiciones despejadas. En su modelo, un espejo de 54 metros de lado observado desde la zona iluminada parecería unas 40 veces más brillante que la Luna llena. El fondo del cielo se parecería al del crepúsculo poco después de la puesta de Sol.

En esas condiciones, incluso las estrellas más brillantes se volverían invisibles para una persona situada en el haz. Pero el efecto no se detendría en el borde de la zona directamente iluminada: a 14 km, el resplandor calculado superaría al de un cielo de Luna llena en la mayor parte del cielo.

A 34 km, la dirección de la zona iluminada seguiría siendo aún más luminosa que un cielo bajo la Luna. Los investigadores también estudiaron un escenario en el que 400 espejos iluminarían simultáneamente el mismo lugar. El resplandor seguiría siendo claramente perceptible hasta unos 80 km.

El estudio, aceptado para su publicación en The Astrophysical Journal Letters, proporciona así valores que permiten evaluar el impacto antes de un posible despliegue masivo. Estos datos podrán servir para examinar las consecuencias sobre las observaciones astronómicas y los entornos nocturnos alrededor de las zonas iluminadas.