El telescopio espacial Euclid ha descubierto 31 cuásares que datan de los primeros tiempos del Universo. Dos de ellos establecen un nuevo récord, ya que su luz fue emitida cuando el cosmos tenía apenas 670 millones de años, aproximadamente el 5% de su edad actual.
Un cuásar corresponde a una fase muy luminosa de la evolución de una galaxia. En su centro, una cantidad considerable de materia cae hacia un agujero negro supermasivo. Al acelerarse y calentarse, el gas libera una energía tal que el núcleo puede superar la luminosidad de toda su galaxia.

El punto central de esta interpretación artística es un disco rojo-anaranjado llameante compuesto de materia en espiral. La materia gira hacia un centro blanco-amarillo brillante, del que emerge hacia la izquierda un fino chorro de materia en forma de haz, dirigido hacia el centro superior del cuadro.
Crédito ESA bajo licencia CC BY-SA 3.0
Los dos objetos más antiguos llevan las designaciones EUCL J172902.75+641018.1 y EUCL J125308.55+705432.3. Su luz ha viajado durante más de 13 mil millones de años antes de alcanzar los instrumentos de los astrónomos.
Las observaciones de Euclid añaden también doce cuásares que se remontan a los primeros 770 millones de años de la historia cósmica.
Los investigadores identificaron estos cuásares gracias a su corrimiento al rojo. La expansión del Universo estira la luz durante su trayectoria. Cuanto más lejos está un objeto, mayor es este corrimiento, lo que permite estimar la época en que su luz fue emitida.
Hasta ahora, los astrónomos observaban sobre todo cuásares muy luminosos, más fáciles de detectar. Esta selección probablemente representaba solo una pequeña parte de la población real. La amplia cobertura del telescopio Euclid permite ahora buscar objetos más débiles en una zona mucho más extensa del cielo.
Esta nueva población proporciona información sobre el rápido crecimiento de los primeros agujeros negros supermasivos. Su existencia tan temprano después del Big Bang sigue siendo difícil de explicar, ya que los modelos deben producir una masa considerable en unos pocos cientos de millones de años.
Los cuásares observados pertenecen a la época de reionización. Durante este período, la luz de las primeras estrellas y galaxias transformó gradualmente el gas intergaláctico. Los datos de Euclid deberían ayudar a relacionar esta transición con la formación de las primeras estructuras cósmicas.