👁️ Esta IA lee la edad del cuerpo en la retina

Una simple fotografía del fondo del ojo podría revelar ciertos signos del envejecimiento que no se ven tan fácilmente en otras partes.

Unos investigadores entrenaron una inteligencia artificial para estimar la edad de una persona a partir de su retina. Para ello, utilizaron las imágenes de 71 343 participantes del UK Biobank, una amplia base de datos médicos británica.

Primer plano de un ojo.

Primer plano de un ojo.
Pixabay

Los datos se dividieron en cinco grupos. En cada etapa, cuatro grupos se utilizaban para el entrenamiento y el quinto para la prueba. La operación se repitió cinco veces para que cada participante fuera evaluado por un modelo que no había aprendido a partir de sus imágenes.

Con este método, la diferencia media entre la edad predicha y la edad real alcanzó los 2,85 años. A continuación, los investigadores probaron la IA en una población independiente, procedente del estudio de Róterdam. La precisión siguió siendo similar, con una diferencia media de aproximadamente 3,35 años por persona.

¿Cómo encuentra la IA la edad en un ojo? Se basa en cambios muy sutiles que aparecen con el paso de los años. Los vasos sanguíneos, la región central de la retina y los alrededores del nervio óptico influyen especialmente en sus decisiones.

Pero el objetivo del estudio no se limita a adivinar correctamente una fecha de nacimiento. Los investigadores se interesaron sobre todo por los casos en los que la retina parece más vieja o más joven de lo previsto.

Llaman a esta diferencia «brecha de edad retiniana». Por ejemplo, una persona de 60 años cuya retina parece tener 65 presenta una brecha positiva de cinco años.

Esta brecha parece contener información sobre el estado general del organismo. Una retina que parecía más vieja estaba asociada, entre otras cosas, con la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y ciertos signos de inflamación. También existían vínculos con un peor rendimiento en algunas pruebas de memoria.

A continuación, los investigadores siguieron la aparición de enfermedades a lo largo del tiempo. Una brecha de edad retiniana más elevada estaba asociada con un mayor número de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, demencias y ciertos tipos de cáncer. También estaba relacionada con una mortalidad más elevada.

Esto no significa que una retina «envejecida» anuncie que una persona desarrollará una de estas enfermedades. Se trata de asociaciones estadísticas observadas en grandes grupos. El estudio tampoco demuestra que el envejecimiento de la retina provoque estos problemas de salud.

También aparecen diferencias entre mujeres y hombres. En los hombres, la brecha retiniana está más relacionada con los problemas metabólicos, como la hipertensión o el conjunto de factores asociados con la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

En las mujeres, los vasos de la retina parecen desempeñar un papel más importante en las predicciones. Después de la menopausia, la retina también parece, en promedio, ligeramente más vieja. Las asociaciones médicas se vuelven entonces más similares a las observadas en los hombres.

Por último, el equipo comparó este indicador con los datos genéticos disponibles. Encontró variaciones relacionadas con la longevidad, el metabolismo, el envejecimiento del cerebro y ciertas enfermedades oculares.

El siguiente paso será determinar si esta medición aporta realmente algo a los médicos más allá de los factores de riesgo ya conocidos. Una fotografía de la retina resulta práctica porque es rápida, indolora y ya se utiliza habitualmente en oftalmología.