🏹 Estas puntas de flecha de 9.000 años llevan signos extraños que nadie comprende

Once puntas de flecha encontradas en Turquía llevan marcas intencionadas de hace unos 9.000 años, pero su significado aún se les escapa a los arqueólogos.

Estos objetos proceden de Tepecik-Çiftlik, una antigua aldea de Capadocia, en Anatolia central. El yacimiento estuvo ocupado durante buena parte del Neolítico, especialmente entre 7100 y 5800 antes de nuestra era. Sus habitantes cultivaban plantas, criaban animales y también practicaban la caza. Sobre todo, disponían de un recurso local excepcional: la obsidiana, un vidrio natural producido por el vulcanismo.

Punta de flecha n.º 4 con tres incisiones cuadradas repetidas que cubren la cara ventral.

Punta de flecha n.º 4 con tres incisiones cuadradas repetidas que cubren la cara ventral.

Los arqueólogos registraron allí 740 puntas de flecha. Solo doce llevan incisiones, una de las cuales ya se conocía antes de este estudio. Las otras once fueron identificadas entre materiales procedentes de varias campañas de excavación. Esta rareza resulta intrigante: los objetos grabados representan apenas el 1,6 % del conjunto de puntas estudiadas.

Los trazos no parecen simples arañazos aparecidos por azar. Los investigadores los examinaron al microscopio y reprodujeron su fabricación. La obsidiana no permite rayar fácilmente otra pieza de obsidiana. En cambio, una herramienta de sílex, más dura, produce marcas comparables. Varios trazos fueron repasados dos o tres veces, señal de un gesto intencionado.

Punta de flecha n.º 8 con incisiones compuestas por dos líneas en forma de V repetidas.

Punta de flecha n.º 8 con incisiones compuestas por dos líneas en forma de V repetidas.

Algunos motivos incluso requieren mucho trabajo. Una punta lleva tres formas parecidas a cuadrados unidas por una línea, realizadas con al menos veinte incisiones. Otras presentan V, líneas onduladas o una cruz. Ningún dibujo representa claramente a un animal, una persona o una planta. Sobre todo, ninguna composición es idéntica a otra.

Para comprender su función, los investigadores también buscaron qué distingue estas puntas de las demás. La respuesta es desconcertante: casi nada. Su forma y fabricación son corrientes para el yacimiento. Las incisiones aparecen en objetos procedentes de las dos principales fuentes locales de obsidiana. Algunas se realizaron antes de los últimos retoques de la punta y otras después.

Una antigua hipótesis proponía que eran marcas de cazadores. Así, cada persona habría podido reconocer sus flechas y reclamar el animal alcanzado. El escenario sigue siendo posible, pero los nuevos datos no permiten confirmarlo. Las puntas grabadas son muy raras, sus motivos varían mucho y no aparece ninguna asociación clara con una actividad concreta.

Un indicio podría proceder del contexto del hallazgo. Ninguna de estas puntas se encontró en una tumba de Tepecik-Çiftlik, aunque el yacimiento cuenta con más de 100 sepulturas excavadas. Encontrar algún día un objeto grabado asociado directamente a una persona podría ayudar a determinar quién utilizaba estas marcas y por qué.