Cuando un cometa abandona el calor del Sol, los astrónomos generalmente anticipan su lento declive en brillo en la oscuridad del espacio. Sin embargo, el comportamiento de 3I/ATLAS ha sorprendido a la comunidad científica: este visitante procedente de otro sistema experimentó un resurgimiento en luminosidad varias semanas después de su paso más cercano a nuestra estrella.
Descubierto en julio de 2025, este cometa constituye solo el tercer objeto interestelar confirmado, después de 1I/'Oumuamua y 2I/Borisov. Su trayectoria rápida a través de nuestro vecindario planetario lo convierte en una muestra rara de material procedente de otros sistemas estelares. Los científicos pudieron aprovechar su paso para estudiar su estructura con instrumentos de vanguardia, obteniendo así detalles químicos sin precedentes.
Las observaciones en infrarrojo de la NASA por SPHEREx en diciembre de 2025 muestran el polvo, el agua, las moléculas orgánicas y el dióxido de carbono en la coma del cometa 3I/ATLAS. Crédito: NASA/JPL-Caltech
El telescopio SPHEREx capturó imágenes en diciembre de 2025, mientras el cometa se alejaba del Sol. Contrariamente a lo esperado, mostró una actividad intensa, con una coma brillante rica en vapor de agua, dióxido de carbono y compuestos orgánicos. Estos datos en infrarrojo permiten identificar con precisión las moléculas liberadas, como el metano y el cianuro, proporcionando un inventario detallado de los ingredientes presentes.
La actividad tardía de 3I/ATLAS intriga a los investigadores, ya que se supone que los cometas son más activos cerca del Sol. Un fenómeno podría explicarlo: el calor solar probablemente penetró lentamente bajo la superficie antes de provocar la sublimación de los hielos enterrados. Este mecanismo liberó materiales antiguos, que permanecieron ocultos durante miles de millones de años, explicando así el súbito aumento de brillo registrado por los instrumentos, como una "bomba de destello" de acción retardada.
Entre los objetos interestelares conocidos, 3I/ATLAS se destaca por su largo período de actividad y la diversidad de su composición química. Mientras que 'Oumuamua y Borisov ofrecieron destellos más fugaces, este cometa permitió un análisis prolongado. Sus similitudes con los cometas de nuestro Sistema Solar indican que los materiales fundamentales para la formación de planetas podrían estar extendidos por la galaxia.
Estas observaciones ayudan a los científicos a entender cómo se forman los planetas alrededor de otras estrellas. Al examinar la química de 3I/ATLAS, pueden comparar los procesos en funcionamiento en diferentes entornos estelares. Esto respalda la hipótesis de que las condiciones propicias para el surgimiento de la vida podrían existir en otros lugares, basándose en compuestos orgánicos análogos a los encontrados en la Tierra.