🪐 Descubrimiento de un planeta errante del tamaño de Saturno

Publicado por Adrien,
Fuente: Science
Otros Idiomas: FR, EN, DE, PT
Hay planetas que viajan solos por el espacio, sin una estrella madre. Estos mundos errantes, lejos de ser raros, podrían incluso ser extremadamente comunes, ofreciendo así una nueva perspectiva inédita de nuestra galaxia.

Para detectar estos objetos invisibles, los científicos se basan en un fenómeno natural: la microlente gravitacional. Cuando un planeta errante pasa frente a una estrella distante, su gravedad curva la luz de dicha estrella, funcionando como una lupa cósmica. Esta amplificación temporal del brillo permite a los telescopios revelar la presencia de planetas que, de otra manera, permanecerían ocultos en la oscuridad.


Ilustración de un planeta errante creando una microlente gravitacional sobre una estrella lejana, con imágenes ampliadas formando un anillo de Einstein.
Crédito: J. Skowron, K. Ulaczyk / OGLE

Un equipo internacional observó recientemente un evento de microlente designado KMT-2024-BLG-0792 y OGLE-2024-BLG-0516. Cruzando datos de observatorios terrestres con los del satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea, los investigadores pudieron establecer con precisión la distancia y la masa del objeto responsable. Se trata de un planeta errante situado a unos 9.950 años luz de la Tierra, hacia el centro de la Vía Láctea, cuya masa es comparable a la de Saturno.

Según las teorías actuales, estos planetas solitarios serían extremadamente numerosos en nuestra galaxia. Andrzej Udalski, astrofísico de la Universidad de Varsovia, precisa en el estudio publicado en Science que su número podría superar al de las estrellas. Esta abundancia indica que la formación planetaria es un proceso dinámico, donde interacciones caóticas pueden expulsar mundos de sus sistemas estelares.

La medición de la distancia de estos planetas es fundamental para deducir otras características, como su masa. Hasta ahora, la microlente gravitacional no proporcionaba directamente esta información, dejando lugar a muchas incertidumbres. El nuevo método explota la paralaje, observando el evento desde diferentes puntos, lo que permite una triangulación precisa. Gracias a esto, los astrónomos no solo han confirmado la naturaleza planetaria del objeto, sino que también han descartado la hipótesis de una enana marrón.


Representación artística de un planeta errante desviando la luz de una fuente distante.
Crédito: J. Skowron / OGLE

Las perspectivas de estudio se anuncian prometedoras con la llegada de nuevos instrumentos. El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para 2026, escaneará vastas regiones del cielo en luz infrarroja a un ritmo acelerado. Por su parte, el satélite chino Earth 2.0, que debería lanzarse hacia 2028, contribuirá a la búsqueda de planetas errantes. Estas misiones deberían multiplicar los descubrimientos y afinar nuestra comprensión.

Este avance amplía nuestros conocimientos sobre la diversidad de los planetas. Demuestra que los mundos sin estrella no constituyen anomalías, sino elementos comunes de la evolución galáctica. Al estudiar estos planetas errantes, los científicos esperan dilucidar los mecanismos que gobiernan el nacimiento y el destino de los sistemas planetarios, mucho más allá de nuestro vecindario estelar.

La microlente gravitacional


Este fenómeno ocurre cuando un objeto masivo, como un planeta, pasa entre una estrella lejana y un observador en la Tierra. Según la teoría de la relatividad general de Einstein, la gravedad curva el espacio-tiempo, desviando la trayectoria de la luz. Así, el objeto actúa como una lente natural, amplificando temporalmente el brillo de la estrella en segundo plano.


Representación artística del evento de microlente KMT-2024-BLG-0792/OGLE-2024-BLG-0516, observado desde la Tierra y el espacio.
Crédito: J. Skowron / OGLE

Para los astrónomos, la microlente gravitacional es una herramienta valiosa porque permite detectar objetos oscuros o poco luminosos que escapan a los métodos tradicionales. A diferencia de los planetas que orbitan estrellas, que pueden observarse por tránsito o por velocidad radial, los planetas errantes no emiten ni reflejan suficiente luz para ser vistos directamente.

La aplicación de esta técnica requiere una vigilancia constante de vastas zonas del cielo, ya que los eventos de microlente son breves e impredecibles. Proyectos como OGLE (Optical Gravitational Lensing Experiment) escrutan regularmente el centro galáctico para captar estas señales fugaces.

A pesar de sus ventajas, la microlente presenta limitaciones, como la dificultad para determinar la distancia del objeto sin observaciones complementarias. Por eso, los recientes avances, que combinan datos terrestres y espaciales, marcan una etapa importante para afinar las medidas y confirmar la naturaleza de los planetas errantes.

Los orígenes de los planetas errantes


Varios escenarios explican cómo los planetas pueden terminar solos en el espacio. Uno de los más comunes implica interacciones gravitacionales violentas dentro de los jóvenes sistemas planetarios. Durante la formación, los planetas en gestación pueden colisionar o ser expulsados por la influencia de otros cuerpos, como gigantes gaseosas o estrellas vecinas.

Otro mecanismo posible es la perturbación por estrellas que pasan cerca. En las regiones densas de la galaxia, como los cúmulos estelares, el paso de una estrella puede desestabilizar la órbita de un planeta, propulsándolo fuera de su sistema. Este proceso contribuye a poblar el espacio interestelar de mundos errantes durante largos períodos.

Algunos planetas errantes también podrían formarse directamente a partir de nubes de gas y polvo, sin estar nunca vinculados a una estrella. Similares a las enanas marrones pero de masa inferior, estos objetos nacen por colapso gravitacional en regiones aisladas. Su estudio ayuda a comprender la frontera entre planetas y estrellas.

La diversidad de estos orígenes muestra que los planetas errantes no son un producto raro, sino una consecuencia natural de la dinámica galáctica. Al catalogarlos, los investigadores pueden reconstruir la historia de la formación planetaria y estimar cuántos mundos similares pueblan la Vía Láctea, más allá de nuestra percepción actual.
Página generada en 0.197 segundo(s) - alojado por Contabo
Acerca de - Aviso Legal - Contacto
Versión francesa | Versión inglesa | Versión alemana | Versión portuguesa