🩸 Dos grupos sanguíneos idénticos pueden, en realidad, tener grandes diferencias

Publicado por Adrien,
Fuente: Nature Communications
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Según las pruebas estándar, dos personas del grupo sanguíneo A se consideran idénticas. Sin embargo, sus glóbulos rojos pueden presentar grandes diferencias. Esta disparidad, que durante mucho tiempo fue un enigma para la medicina transfusional, acaba de ser esclarecida.

En realidad, el grupo sanguíneo no se reduce a las letras A, B, AB u O. También depende de la cantidad de antígenos presentes en la superficie de los glóbulos rojos. Estos antígenos son moléculas que el sistema inmunológico utiliza para distinguir lo "propio" de lo "ajeno". Hasta ahora, se conocían los genes que producen estos antígenos, pero no por qué su cantidad varía tanto de una persona a otra para un mismo grupo sanguíneo.


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Para resolver este problema, investigadores de la Universidad de Lund en Suecia miraron más allá de los genes mismos y se centraron en su regulación. Se enfocaron en los factores de transcripción, proteínas que actúan como interruptores moleculares al unirse a regiones específicas del ADN para controlar la expresión génica.

Gracias a una nueva herramienta informática desarrollada por la doctoranda Gloria Wu, el equipo cartografió casi 200 sitios de unión para factores de transcripción en 33 genes de los grupos sanguíneos. Este enfoque permitió predecir dónde podría modificarse la actividad de los genes, algo que las pruebas genéticas clásicas no muestran.

Los investigadores luego probaron su método en un caso particularmente inquietante: el grupo sanguíneo Helgeson. Presente en aproximadamente el 1 % de la población, esta variante rara se caracteriza por niveles anormalmente bajos de CR1, una proteína involucrada en la defensa inmunitaria. Su causa genética seguía siendo desconocida; incluso las pruebas de ADN tenían dificultades para identificarla.

El nuevo análisis reveló que la variante Helgeson es provocada por un cambio ínfimo en una secuencia de ADN donde un factor de transcripción debería unirse. La proteína no puede adherirse correctamente, por lo que el gen CR1 solo se activa débilmente, lo que reduce la cantidad de molécula en la superficie de los glóbulos rojos. Como explica Martin L Olsson, profesor de medicina transfusional, "el gen entonces funciona a medio gas".


Este descubrimiento también mostró que la variante Helgeson es más frecuente en donantes de sangre tailandeses que suecos. Esto se explica porque un nivel bajo de CR1 protege contra la malaria, una enfermedad parasitaria muy presente en el Sudeste Asiático. Así, un rasgo que complica las pruebas de transfusión ofrece una ventaja evolutiva en las regiones donde la malaria es endémica.

Los parásitos de la malaria tienen más dificultades para penetrar en los glóbulos rojos que portan poco CR1. "Gracias a lo que sabemos ahora, podemos mejorar las pruebas de laboratorio", declara Gloria Wu. El equipo planea actualizar el chip de ADN utilizado para los grupos sanguíneos incluyendo esta nueva variante, lo que hará el diagnóstico más seguro.
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