En el centro de nuestra galaxia, una vasta región de gas y polvo permanece oculta a nuestra vista. Una nueva observación nos ofrece ahora una visión sin precedentes, revelando sus mecanismos internos. ¿Cómo nacen y desaparecen las estrellas en este marco tan singular, cerca de un agujero negro supermasivo?
La red de telescopios ALMA, ubicada en el desierto de Atacama en Chile, ha producido la imagen más grande jamás realizada de la Zona Molecular Central. Esta región, de unos 650 años luz de ancho, rodea el agujero negro central Sagittarius A* y constituye el núcleo galáctico más cercano que podemos estudiar con tal precisión. La imagen revela un paisaje cósmico formado por filamentos de materia fría, donde se forman las estrellas.
La Zona Molecular Central observada por ALMA con un nivel de detalle notable. Crédito: ALMA(ESO/NAOJ/NRAO)/S. Longmore et al. Fondo: ESO/D. Minniti et al.
En esta zona, la formación estelar se desarrolla con una intensidad muy superior a la observada en la periferia de la galaxia. Las nubes de gas colapsan para dar lugar a estrellas masivas, algunas de las cuales terminan su existencia con espectaculares explosiones. Estas condiciones extremas permiten a los astrónomos comprender mejor el ciclo de vida de las estrellas en entornos similares a los de galaxias lejanas, jóvenes y activas.
El estudio ACES ha permitido además identificar la composición química del gas presente. Moléculas simples, como el monóxido de silicio, coexisten con compuestos orgánicos más elaborados, como el metanol o el etanol. Esta diversidad química es una consecuencia de los procesos en marcha.
Localización de la Zona Molecular Central dentro de la Vía Láctea. Crédito: ALMA(ESO/NAOJ/NRAO)/S. Longmore et al. Estrellas en medallón: ESO/D. Minniti et al. Vía Láctea: ESO/S. Guisard
Los investigadores indican que esta región comparte muchas características con las galaxias del Universo joven, donde las estrellas se formaban en un caos comparable. Al estudiar la Zona Molecular Central, esperan así rastrear la evolución de las galaxias a lo largo del tiempo.
El tamaño angular de la zona, equivalente a tres lunas llenas, requirió combinar numerosas observaciones individuales para formar un mosaico coherente.
Este trabajo ha sido publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Abre el camino a nuevas exploraciones para comprender cómo los entornos extremos influyen en el nacimiento de las estrellas y el crecimiento de las galaxias.