¿Conocen este extraño fenómeno que lleva a algunas personas a sentir los efectos de la embriaguez sin haber consumido ninguna bebida alcohólica?
Esta afección, llamada síndrome de auto-cervecería, hace que microorganismos intestinales transformen los alimentos en etanol. Una investigación reciente ha precisado qué bacterias y qué mecanismos biológicos están implicados, ofreciendo nuevas pistas para refinar el diagnóstico y el tratamiento.
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Esta afección rara sigue siendo en gran medida desconocida, lo que a menudo conlleva años de errores de diagnóstico. Los pacientes sufren entonces episodios de intoxicación alcohólica en ausencia de todo consumo, con consecuencias potenciales sobre su bienestar, su vida relacional y a veces incluso con la ley. La complejidad de las pruebas y una formación a veces insuficiente del personal sanitario hacen que la detección de este trastorno sea particularmente ardua.
Para profundizar en el conocimiento de este síndrome, un equipo comparó la microbiota intestinal de pacientes, de sus cónyuges no afectados y de participantes sanos. Los análisis mostraron que las muestras de heces de los pacientes generaban cantidades de etanol mucho más importantes durante los períodos sintomáticos. Este descubrimiento indica la posibilidad de desarrollar una prueba diagnóstica sencilla, basada en el análisis de las heces.
Los trabajos también permitieron observar que ciertas bacterias, en particular Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae, parecen ocupar un lugar central en esta producción de alcohol interno. Durante las fases de crisis, los pacientes presentan también niveles aumentados de enzimas asociadas a las vías de fermentación. No obstante, identificar con exactitud los microorganismos responsables en cada individuo constituye aún un procedimiento largo y minucioso.
Un caso clínico demostró la utilidad potencial del trasplante de microbiota fecal. Tras este tratamiento, un paciente experimentó una mejora duradera de sus síntomas, siendo las recaídas vinculadas a modificaciones de su flora bacteriana. Un segundo trasplante, junto con un pretratamiento antibiótico distinto, permitió luego una remisión superior a dieciséis meses, ilustrando el beneficio que podría aportar este enfoque.
Estos resultados podrían por tanto simplificar el diagnóstico e inspirar nuevas opciones terapéuticas.
El artículo, publicado en Nature Microbiology, es fruto del trabajo de científicos de varias instituciones. Participa en un conocimiento más preciso de las interacciones entre nuestra flora intestinal y nuestro estado de salud, al demostrar cómo ciertos desequilibrios pueden provocar efectos tan sorprendentes como una intoxicación por etanol sin consumo de alcohol.