Se pensaba que el ADN antiguo era casi imposible de conservar en el África subsahariana debido al calor y la humedad. Sin embargo, un diente de 50 000 años de antigüedad, descubierto en una cueva sudafricana, acaba de revelar su material genético. Este récord amplía los límites de la paleogenómica en una región donde las altas temperaturas aceleran la degradación del ADN.
Para lograrlo, un equipo de investigadores analizó más de 300 dientes de animales que vivieron hasta hace 110 000 años. Entre ellos, un molar de cobo de montaña, un antílope que aún existe hoy, proporcionó ADN de 50 000 años de antigüedad. Otras tres muestras, procedentes de búfalos de cuernos largos ya extintos, tienen entre 12 000 y 21 000 años.
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Gracias a técnicas de vanguardia, los científicos extrajeron los fragmentos de ADN. Aunque la cantidad recuperada fue ínfima, fue suficiente para identificar los linajes evolutivos. Este descubrimiento demuestra que el ADN puede conservarse en África durante decenas de miles de años, contrariamente a las ideas preconcebidas.
El investigador principal, Deon de Jager, se muestra no obstante prudente. En efecto, el ADN del cobo es mucho más antiguo que las otras muestras y presentaba una contaminación por ADN humano, pero esta pudo corregirse. Desde entonces, su equipo también ha secuenciado el genoma de un ñu de 42 000 años en Etiopía, lo que refuerza la idea de que el ADN resiste mejor al clima africano de lo que se pensaba.
El estudio, publicado en la revista Quaternary Science Reviews, también muestra que las cuevas profundas y los sitios en altitud ofrecen condiciones más estables y frías, ideales. Los investigadores estiman así que el ADN tiene una vida media de aproximadamente 521 años, pero que sigue siendo aprovechable durante 40 000 a 50 000 años en el sur de África.
A pesar de esta esperanza, extraer el ADN de ancestros humanos como Homo naledi, extinto hace 240 000 años, sigue siendo muy improbable. Para obtener un ADN tan antiguo, se necesitaría un cráneo excepcionalmente conservado con el hueso petroso intacto, una rareza en los trópicos. Las condiciones africanas siguen siendo demasiado duras para ello.