Detectar el Alzheimer mucho antes de que los problemas de memoria se manifiesten: un equipo de investigación aporta hoy elementos para lograrlo escrutando directamente la actividad producida por nuestro cerebro.
Científicos de la Universidad Brown han identificado una huella característica dentro de las señales emitidas por el cerebro. Observada en individuos que sufren leves deficiencias cognitivas, esta huella parece poner de relieve a aquellos que serán afectados por la enfermedad de Alzheimer en los treinta meses siguientes. Este método, que se basa en el registro magnético de la actividad cerebral, proporciona un ángulo de estudio innovador y directo.
La novedad de este descubrimiento proviene de un enfoque analítico inédito. En lugar de promediar las señales, la herramienta informática diseñada aísla breves episodios de actividad neuronal. Así, hace posible una medición fina de su número, longitud y amplitud. Esta técnica, ya probada, ha puesto de relieve desviaciones marcadas dentro de una frecuencia cerebral asociada a la memoria.
En los participantes cuyo estado degeneró en Alzheimer, estos episodios neuronales, llamados eventos beta, se mostraron menos numerosos, más cortos y de intensidad reducida. Estas modificaciones se registraron aproximadamente treinta meses antes del diagnóstico establecido por los médicos. La ambición de los investigadores es aislar así un indicador más inmediato de la reacción de las neuronas frente a los mecanismos patológicos.
Este avance perfila aplicaciones prácticas para el ámbito médico. Tras su validación mediante trabajos complementarios, el procedimiento podría ser utilizado por los clínicos para una detección extremadamente anticipada. También ofrecería la posibilidad de juzgar la eficacia de tratamientos verificando si la actividad cerebral vuelve a la normalidad. Estos resultados se publican en la revista
Imaging Neuroscience.
El equipo continúa ahora sus investigaciones para comprender el origen de esta señal inusual. Al simular lo que falta en el cerebro, el objetivo es determinar blancos para nuevos tratamientos.
¿Qué son las oscilaciones cerebrales y las bandas de frecuencia?
Nuestro cerebro es el asiento de una actividad eléctrica constante y rítmica. Estos ritmos, u oscilaciones, son el resultado de la actividad sincrónica de amplios grupos de neuronas. Se clasifican en diferentes bandas de frecuencia, nombradas con letras griegas, cada una asociada a estados mentales o funciones específicas.
La banda beta, que generalmente se sitúa entre 12 y 30 Hertz, es particularmente interesante. A menudo está ligada a un estado de vigilia activa, cuando estamos concentrados, comprometidos en una tarea cognitiva o procesando activamente información. Juega un papel importante en el control motor y las funciones ejecutivas, como la planificación.
Las oscilaciones no son estáticas; su potencia, frecuencia y duración evolucionan según lo que hacemos o pensamos. Perturbaciones en estos ritmos pueden reflejar disfunciones subyacentes. Por ejemplo, una actividad beta anormalmente débil o desorganizada puede indicar problemas en los circuitos neuronales implicados en la memoria.
El estudio de las oscilaciones cerebrales proporciona así pistas valiosas sobre la salud y el funcionamiento de nuestra materia gris. Al analizar estas señales, los científicos pueden identificar marcadores tempranos de diversas condiciones neurológicas, mucho antes de la aparición de síntomas clínicos claros.