🌕 Un puente magnético entre la Tierra y la Luna revelado

Publicado por Adrien,
Fuente: Communications Earth & Environment
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El polvo de la Luna contendría fragmentos de la historia de nuestro planeta. Los científicos exploran esta pista interesante, examinando cómo materiales procedentes de la atmósfera terrestre podrían haber viajado hasta nuestro satélite natural.

Un análisis reciente muestra que el campo magnético que rodea nuestro planeta actúa como un puente invisible hacia el espacio. En lugar de retener todos los gases, permite que algunos elementos ligeros escapen cuando el viento solar golpea las capas altas del aire. Estas partículas cargadas toman luego las líneas de este campo que se extienden muy lejos, algunas alcanzando la órbita lunar. En consecuencia, este fenómeno, que ocurre desde hace miles de millones de años, podría explicar la presencia en la Luna de materiales procedentes de nuestro hogar.


El viento solar arranca iones de la alta atmósfera terrestre. Algunos viajan a lo largo de las líneas del campo magnético para depositarse en el suelo lunar, creando potencialmente un registro químico del aire terrestre.
Crédito: Ilustración de la Universidad de Rochester / Shubhonkar Paramanick

Las muestras de suelo traídas por las misiones Apolo en los años 1970 sirvieron como punto de partida para este estudio. Los científicos detectaron en ellas elementos volátiles como el nitrógeno, el agua o el dióxido de carbono. Una parte procede naturalmente del viento solar, pero las cantidades medidas, en particular para el nitrógeno, son demasiado importantes para tener solo ese origen.

Las simulaciones por ordenador realizadas por un equipo de la Universidad de Rochester aportan una explicación. Compararon dos configuraciones: una Tierra antigua sin escudo magnético y nuestro planeta actual. Contra todo pronóstico, la transferencia de partículas hacia la Luna resulta más eficaz en el escenario moderno. Con un campo magnético activo, el viento solar arranca más fácilmente iones de la atmósfera, que son luego guiados hacia el espacio lejano donde orbita la Luna.

Esta observación abre una perspectiva histórica inesperada. El regolito lunar podría así conservar una huella química de la atmósfera terrestre a través de los tiempos. Estudiando estos depósitos, sería posible rastrear la evolución del aire que respiramos, de los océanos y del clima durante períodos extremadamente largos, abriendo una ventana única al pasado lejano de nuestro planeta.

Por otra parte, esta acumulación lenta tiene implicaciones prácticas para el futuro de la exploración espacial. Los elementos volátiles depositados, como el agua o el nitrógeno, representan recursos potenciales para futuras bases lunares. Podrían utilizarse para el soporte de la vida o la producción de combustible, reduciendo así la necesidad de transportarlo todo desde la Tierra y haciendo más realizable una presencia humana duradera.

Los resultados del estudio publicado en Communications Earth & Environment podrían también aplicarse a otros mundos. Los mecanismos descritos ayudan a comprender cómo planetas como Marte, que poseía antiguamente un campo magnético y una atmósfera más densa, pudieron perder parte de su aire. La comprensión de estos procesos de escape atmosférico contribuye a delimitar las condiciones que hacen que un entorno planetario sea hospitalario o no a lo largo del tiempo.
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