Cuando dos estrellas colisionan, su choque puede dar lugar a una brillante explosión conocida como nova roja luminosa. Para determinar qué objeto estelar subsiste después de tal fusión, astrónomos utilizaron el telescopio espacial James Webb (JWST). Sus observaciones, inesperadas, cuestionan varias concepciones anteriores.
Estas fusiones estelares son eventos transitorios donde dos estrellas se acercan hasta formar un solo objeto, produciendo una emisión luminosa breve pero intensa. A diferencia de otros fenómenos cósmicos que se extienden durante milenios, las novas rojas luminosas se desarrollan en solo unos meses. Esta rapidez ofrece así a los científicos una oportunidad de estudiar el fenómeno de principio a fin, en tiempo real.
Imagen JWST de la estrella fusionada LRN AT 2011kp en la galaxia NGC 4490 Crédito: A. Reguitti, A. Adamo/NASA/ESA/CSA
Para captar la naturaleza de los residuos de estas explosiones, los investigadores examinaron datos archivados de nueve eventos similares. Entre esta selección, solo dos de ellos, AT 2011kp y AT 1997bs, pudieron ser observados mucho después de la fusión, en particular gracias a los telescopios Hubble y Spitzer. Esta etapa era indispensable, porque el polvo expulsado durante la colisión oculta inicialmente el objeto recién formado.
En este marco, el JWST jugó un papel determinante al capturar imágenes infrarrojas de estos objetos. Sus observaciones revelaron una estrella parecida a una gigante roja, cuyo tamaño inmenso puede alcanzar varias centenas de veces el del Sol. De manera sorprendente, su temperatura superficial resultó ser más baja de lo que los modelos hacían pensar, situándose entre 3200 y 3700 grados Celsius, muy por debajo de la de nuestra propia estrella.
Más allá del descubrimiento de esta estrella gigante, los astrónomos también analizaron la composición del polvo circundante. Sus análisis muestran que es abundante en compuestos carbonosos, como el grafito. Estos elementos siendo indispensables para la vida, este resultado indica que estas fusiones estelares podrían haber participado en el aporte de los materiales necesarios para su emergencia en la Tierra.
La capacidad del JWST para ver a través de las nubes de polvo permitió observar el objeto directamente después de la explosión inicial. Estos resultados deben ser publicados próximamente en la revista Astronomy & Astrophysics.