La misión JUICE de la Agencia Espacial Europea apuntó sus instrumentos hacia 3I/ATLAS. Este cuerpo, solo el tercero de su tipo jamás detectado, está actualmente abandonando nuestro Sistema Solar después de haberlo atravesado.
Para recopilar información, JUICE movilizó cinco de sus instrumentos, incluyendo la cámara JANUS. Durante el mes de noviembre de 2025, estas herramientas registraron imágenes y datos espectrométricos, con el fin de determinar la naturaleza de esta visitante cósmica. La posición de la sonda, situada al otro lado del Sol con respecto a la Tierra, complicó la transmisión de los datos. Los científicos tuvieron que esperar varias semanas antes de poder analizar las primeras imágenes, retrasando el análisis inicial.
La sonda JUICE de la Agencia Espacial Europea obtuvo su primera imagen detallada del cometa interestelar 3I/ATLAS, capturando una coma luminosa y una larga cola. Crédito de la imagen: ESA/Juice/JANUS
La imagen obtenida revela un cometa con una cabellera brillante y una cola extendida. Estos elementos se forman cuando el hielo del núcleo cometario se calienta por efecto del Sol, liberando una nube de gas y polvo que se estira en el espacio.
Los cometas interestelares como 3I/ATLAS son raros, pero su examen permite comparar su composición con la de los cometas originarios de nuestro Sistema Solar. Un enfoque así ayuda a determinar si los procesos de formación planetaria son análogos en otros lugares de la galaxia.
Los equipos de investigación planean reunirse a finales de marzo para discutir sus resultados. El examen en profundidad de la composición del cometa podría proporcionar pistas sobre los materiales presentes en otros sistemas estelares.
La transmisión de los datos espaciales
Las sondas espaciales como JUICE envían información hacia la Tierra mediante señales de radio. Estas transmisiones deben recorrer vastas distancias, lo que puede tomar varios minutos, e incluso horas, dependiendo de la posición relativa. Para JUICE, durante la observación del cometa 3I/ATLAS, la distancia era de aproximadamente 66 millones de kilómetros.
Los ingenieros utilizan antenas parabólicas grandes y sensibles para captar estas señales débiles. El caudal de transmisión depende del ancho de banda y de la potencia disponible en la sonda. En el caso de JUICE, la presencia del Sol entre la sonda y la Tierra creó interferencias, requiriendo plazos adicionales para asegurar la recepción.
Una vez que los datos son recibidos en la Tierra, se decodifican y verifican para evitar errores. Los ingenieros los analizan posteriormente con software especializado, buscando patrones o anomalías. Este proceso global puede llevar semanas, como para las imágenes de 3I/ATLAS, antes de que los resultados sean compartidos con la comunidad científica.
Estos métodos de comunicación son fundamentales para todas las misiones de exploración, permitiendo reportar descubrimientos desde los confines del Sistema Solar. Evolucionan constantemente con los avances tecnológicos, mejorando la fiabilidad y la velocidad de los intercambios.