Los satélites meteorológicos no solo sirven para predecir el tiempo: también muestran información valiosa sobre las corrientes oceánicas.
Al observar sus imágenes térmicas, unos científicos han identificado los patrones de la Corriente del Golfo y otras circulaciones importantes. De esta información nació GOFLOW, un sistema de inteligencia artificial que, cada hora, convierte esas imágenes en mapas de los movimientos del agua, sin necesidad de ningún satélite nuevo.
Crédito: Luc Lenain/Scripps Institution of Oceanography.
En efecto, las corrientes oceánicas desempeñan un papel central en la regulación del clima, el transporte de calor y carbono, y la distribución de nutrientes. Sin embargo, su medición a gran escala sigue siendo un obstáculo. Los satélites de altimetría solo sobrevuelan una zona cada diez días, muy poco para capturar cambios rápidos. Los barcos y radares costeros ofrecen una mejor resolución temporal, pero solo en áreas limitadas.
Así, GOFLOW sortea estas limitaciones aprovechando los satélites geoestacionarios como GOES-Este, que toman imágenes cada cinco minutos. El equipo dirigido por Luc Lenain ha entrenado una red neuronal con simulaciones oceánicas de alta resolución. El modelo aprende a relacionar las deformaciones de los patrones de temperatura con las velocidades de las corrientes. Analizando secuencias de imágenes, puede inferir las corrientes responsables de los cambios observados.
Las pruebas compararon los resultados de GOFLOW con mediciones directas realizadas por barcos en la Corriente del Golfo en 2023. La concordancia fue excelente, y el nuevo método reveló detalles mucho más finos que las técnicas tradicionales. En particular, detectó remolinos y capas límite que antes desaparecían en los promedios. Estas estructuras son importantes para comprender los intercambios verticales entre la superficie y las profundidades. Estos resultados se publicaron en la revista Nature Geoscience.
Este avance abre vías prometedoras para la climatología. El método podría integrarse en modelos climáticos y pronósticos meteorológicos, mejorando así nuestra comprensión de las interacciones aire-mar y del transporte de desechos marinos.
Sin embargo, la cobertura nubosa sigue siendo un obstáculo, ya que las nubes bloquean las imágenes térmicas. El equipo planea combinar otros tipos de datos satelitales para obtener una cobertura continua. Ya se están realizando trabajos para extender el método a escala mundial.
Los códigos y datos están disponibles públicamente, lo que permitirá a otros investigadores desarrollar nuevas aplicaciones.