Cuanto más imponente es un cohete, menos carga útil transporta en proporción a su masa total. El Starship de SpaceX ilustra perfectamente esta ley. Un estudio alemán propone una alternativa europea mucho más eficiente, basada en otro concepto de reutilización.
Modelo CAD simplificado del RLV-C5 con el propulsor SpaceLiner en gris, el tanque de oxÃgeno de la segunda etapa en rojo, el tanque de hidrógeno de la segunda etapa en azul, y la estructura y la cofia del propulsor de la segunda etapa en amarillo.
Las cifras de eficiencia son elocuentes. El Starship en el despegue pesa más de tres veces el RLV C5, pero su fracción de carga útil por cada tonelada propulsada a órbita es solo del 40 % en modo reutilizable. El RLV C5 alcanza el 74 %. La diferencia proviene del diseño parcialmente reutilizable, menos pesado. Sin embargo, la capacidad bruta del Starship lo hace ideal para proyectos colosales como bases lunares o marcianas, donde el volumen prima sobre la eficiencia.
Para Europa, el RLV C5 representa un paso intermedio, utilizando tecnologÃas ya en estudio en el programa SpaceLiner. Esto permite adquirir una capacidad de lanzamiento pesado soberana sin invertir en una reutilización total inmediata.
Impresión artÃstica del SpaceLiner en configuración completa durante la fase de ascenso. Imagen Wikimedia
Como señalan los autores, el RLV C5 ofrece una vÃa eficaz para que Europa desarrolle de manera independiente una capacidad de lanzamiento súper pesado parcialmente reutilizable. Pero por ahora el Starship ya vuela, aunque imperfectamente, mientras que el RLV C5 solo existe sobre el papel.