Llegar hasta Urano para estudiarlo de cerca representa un desafÃo considerable debido a su lejanÃa. Situada a una distancia considerable del Sol, requiere muchos años de viaje, como lo demostró la sonda Voyager 2 hace cuarenta años. Las misiones planeadas a menudo deben contar con la asistencia gravitacional de otros planetas, lo que reduce el número de ventanas de lanzamiento y alarga la trayectoria.
El desarrollo reciente del Starship, el cohete gigante de SpaceX y la nave espacial del mismo nombre, cambia las reglas del juego. Gracias a su mayor capacidad de carga y la posibilidad de reabastecerse en órbita, este sistema podrÃa reducir drásticamente el tiempo necesario para llegar a Urano.
Según los cálculos, la combinación del reabastecimiento orbital y el aerofrenado con la Starship permitirÃa reducir a la mitad la duración del viaje, llevándolo a aproximadamente seis años y medio. Esto reducirÃa los costos operativos y los riesgos asociados a una misión de larga duración, al tiempo que evitarÃa la necesidad de asistencias gravitacionales adicionales durante el trayecto.