Estrellas de neutrones que se creían mudas emiten en realidad débiles señales de radio. Una observación inédita muestra que estos astros, llamados objetos centrales compactos, no son totalmente silenciosos. Este resultado podría cambiar radicalmente lo que se sabe sobre la población de púlsares en la Vía Láctea.
Cuando una estrella masiva explota en supernova, su núcleo colapsa para formar una estrella de neutrones. Si su campo magnético es suficientemente potente, emite un haz de ondas de radio que barre el cielo, dando la impresión de un latido regular: es un púlsar. Sin embargo, una docena de estrellas de neutrones en el centro de remanentes de supernova permanecen silenciosas en el dominio de la radio, lo que les ha valido el nombre de objetos centrales compactos, o CCO. Hasta ahora, se pensaba que su campo magnético era demasiado débil para producir un chorro detectable.
El púlsar de ojo azul representado al estilo del cuadro clásico "Cinco Caballos" de la dinastía Song, época a la que se remonta el primer relato humano completo de una explosión de supernova. Crédito: Universidad Tsinghua/Zhang & Li et al.
Un equipo dirigido por Zhang Lei, del Observatorio Astronómico Nacional de la Academia de Ciencias de China, apuntó el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, hacia un CCO particular llamado 1E 1207.4-5209. Contra todo pronóstico, captaron un pulso de radio muy débil, que se repetía cada 424 milisegundos. Este valor corresponde exactamente al período de rotación conocido del objeto.
Apodado el "púlsar de ojo azul" por el astrónomo Li Di, asocia una emisión de rayos X brillante a esta débil luz de radio, evocando un ojo azul. La supernova que lo originó explotó hace más de 4 100 años.
En 2015, observaciones en rayos X notaron un "glitch" de rotación, una brusca aceleración probablemente debida a movimientos internos de materia. Según el equipo de Lei, este glitch habría reforzado el campo magnético del púlsar o modificado su orientación, lo suficiente como para desencadenar o revelar ondas de radio hasta entonces demasiado débiles para ser detectadas.
Tras un glitch, la rotación de una estrella de neutrones disminuye progresivamente para recuperar su velocidad inicial. Por lo tanto, se puede esperar que la emisión de radio del púlsar de ojo azul se apague de nuevo. Un seguimiento continuo permitirá verificarlo. Si es así, significaría que existe en la Galaxia una vasta población de púlsares muy discretos, que han pasado inadvertidos si su remanente de supernova no es detectable o ya no lo es. Además, algunos púlsares considerados viejos podrían en realidad ser jóvenes pero débiles en emisión de radio.
Este descubrimiento también podría explicar por qué algunos remanentes de supernova parecen carecer de púlsar. El caso más célebre es el de SN 1987A, en la Gran Nube de Magallanes. Aunque hay pruebas indirectas que indican la presencia de una estrella de neutrones en su centro, aún no se ha detectado ninguna emisión de radio.