Lanzado en 1999 y activo hasta 2020, el proyecto SETI@home ofreció a cualquier persona interesada la posibilidad de participar en la búsqueda de inteligencia extraterrestre aprovechando el poder de cálculo no utilizado de su propio ordenador. Este programa procesó las grabaciones del radiotelescopio de Arecibo, aislando nada menos que doce mil millones de señales candidatas. Esta iniciativa federó una comunidad de una magnitud sin precedentes, transformando simples protectores de pantalla en verdaderos instrumentos cientÃficos.
El radiotelescopio FAST de 500 metros. Imagen Wikimedia
Posteriormente se añadieron superordenadores para clasificar esta ingente masa de información. Algoritmos especializados redujeron progresivamente la lista a un millón, y luego a un millar de señales. Cada una de estas últimas fue inspeccionada manualmente por cientÃficos, lo que permitió seleccionar un centenar de casos particularmente prometedores que justificaban una observación complementaria.
Desde julio de 2025, es el radiotelescopio FAST en China, con su antena de quinientos metros de diámetro, el encargado de esta verificación minuciosa. El instrumento inicial, Arecibo, que habÃa proporcionado los datos de partida, ya no está en servicio desde su colapso en 2020.
El entusiasmo del público superó con creces las previsiones de los fundadores del proyecto. Mientras esperaban reunir a algunas decenas de miles de usuarios, más de dos millones de personas se unieron al proyecto ya en el primer año. Esta participación excepcional hizo posible la exploración de miles de millones de estrellas en nuestra Galaxia con una sensibilidad nunca alcanzada para este tipo de estudio.
Hasta ahora no se ha identificado formalmente ninguna emisión extraterrestre confirmada, pero la iniciativa establece un nuevo estándar para las investigaciones futuras. La experiencia asà desarrollada abre la puerta a nuevos proyectos, posiblemente dotados de tecnologÃas más eficaces.
Una interrogante persiste entre algunos investigadores: ¿podrÃan los datos acumulados seguir ocultando un indicio que hasta ahora pasó desapercibido? Con los avances en inteligencia artificial y cálculo distribuido, un dÃa podrÃa ser factible un reanálisis exhaustivo. Esta eventualidad mantiene viva la idea de que el trabajo de millones de voluntarios quizás aún no ha entregado toda su sustancia.
La búsqueda de señales de radio estrechas
En la búsqueda de rastros de una civilización tecnológica, los cientÃficos se centran frecuentemente en señales de radio 'estrechas', es decir, concentradas en una frecuencia muy precisa. Dentro del ruido cósmico natural, las emisiones suelen ser anchas y distribuidas en un espectro amplio. Una emisión artificial, diseñada para comunicar a largas distancias, tendrÃa más posibilidades de ser percibida si se enviara en una banda estrecha y estable.
Estos trabajos establecen umbrales de detección: si una civilización emitiera una señal suficientemente potente y dirigida hacia las zonas observadas, proyectos como SETI@home deberÃan haberla interceptado. La ausencia de detección positiva permite asà afirmar que ninguna emisión de este tipo, por encima de un cierto umbral de potencia, ha sido percibida en la parte de la Galaxia examinada, afinando asà el campo de posibilidades.
El cálculo distribuido para la ciencia
El cálculo distribuido permite utilizar la potencia de numerosos ordenadores conectados en red para procesar un problema demasiado grande para una máquina única. Cada participante instala un pequeño programa que funciona en segundo plano, examinando lotes de información cuando el ordenador está inactivo. Este enfoque hace viables simulaciones o procesamientos que de otro modo exigirÃan superordenadores extremadamente costosos.