Un avión obligado a cambiar bruscamente de ruta podría recibir pronto un paso despejado en cuestión de segundos, sin reorganizar manualmente todo el tráfico circundante.
Unos investigadores han diseñado un método llamado Plan-and-Avoid para coordinar varias aeronaves alrededor de una trayectoria declarada prioritaria. Esta prioridad puede corresponder a un avión en dificultades, una aeronave poco maniobrable o una misión particular. El principio es sencillo: su ruta debe permanecer libre, así que son las demás aeronaves las que se adaptan.

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Para entenderlo, el sistema comienza calculando la trayectoria que debe seguir el avión prioritario. Después, predice las posiciones futuras de las aeronaves cercanas. Si detecta que dos trayectorias podrían pasar demasiado cerca, prepara una modificación para el otro avión. Esta instrucción respeta las posibilidades de desplazamiento de la aeronave afectada.
Por tanto, el método no busca únicamente evitar una colisión inminente. Mantiene una distancia de seguridad definida de antemano entre los aviones. También tiene en cuenta la incertidumbre sobre sus posiciones y movimientos, ya que una trayectoria real nunca sigue perfectamente una línea calculada.
Los investigadores probaron su sistema con datos reales de tráfico aéreo registrados en los alrededores de Washington, en Estados Unidos. Simularon más de 900 aterrizajes forzosos, que representaban más de 140 horas de vuelo. Estos escenarios produjeron 575 situaciones distintas en las que las trayectorias entraban en conflicto.
En todos esos casos, el programa encontró instrucciones viables para las aeronaves que debían apartarse. El procesamiento completo requirió como máximo 5,7 segundos en un ordenador personal. Este plazo incluye incluso un segundo simulado para el intercambio de información entre las aeronaves y el sistema.
Este tiempo resulta especialmente importante en una situación de emergencia. Una ruta hacia un aeródromo de aterrizaje adecuado puede atravesar el tráfico ya presente. Modificar sucesivamente los planes de vuelo de forma manual llevaría tiempo. Aquí, las aeronaves cooperantes reciben directamente una instrucción adaptada para despejar el paso.
La próxima etapa se centrará, entre otros aspectos, en los retrasos provocados a las aeronaves desviadas de su ruta. Será necesario medir su importancia y sus consecuencias operativas antes de plantearse el uso de una coordinación de este tipo en condiciones reales.