Un barco-robot con cuatro patas podría algún día ayudar a los socorristas a llegar más rápido a una persona en peligro. Bautizado como QuadBoat, este prototipo se inspira en los dolomedes, unas arañas que se desplazan sobre el agua. Ha sido diseñado para localizar, seguir y recuperar objetos flotantes.
El dispositivo fue desarrollado por investigadores del Shenzhen Institute of Artificial Intelligence and Robotics for Society, en China, y del Stevens Institute of Technology, en Estados Unidos. A diferencia de una embarcación clásica, su casco central está rodeado de cuatro miembros articulados que sirven de flotadores. Su posición puede modificarse para orientar el robot, estabilizar su trayectoria o capturar un objetivo.

El barco-robot QuadBoat
Los dolomedes se desplazan sobre el agua gracias a sus largas patas hidrófobas y a la tensión superficial. QuadBoat no reproduce este mecanismo: flota por el empuje de Arquímedes, como un barco. Su arquitectura retoma más bien la capacidad de estos animales para ajustar rápidamente sus apoyos y su postura sobre una superficie móvil.
Para coordinar sus movimientos, el sistema combina varios métodos de control. Un cálculo de cinemática inversa determina las posiciones necesarias para cada articulación. Un controlador predictivo anticipa después la trayectoria del vehículo, y un sistema PID corrige las desviaciones. Este conjunto busca mantener una navegación precisa a pesar de los movimientos simultáneos de los cuatro miembros.
Los investigadores probaron el prototipo en un tanque y luego en experimentos al aire libre. QuadBoat debía seguir trayectos prefijados, reproducir diferentes posturas y detectar un objetivo gracias a una cámara. Las demostraciones muestran que puede acercarse a un objeto flotante, mantenerlo entre sus patas delanteras y devolverlo a una zona determinada.

Dolomedes fimbriatus caminando sobre el agua
Imagen Wikimedia
Estos resultados aún no demuestran que la máquina pueda salvar a una persona. Las pruebas se realizaron con objetos, en condiciones más simples que un mar agitado. El aparato deberá soportar las olas, el viento, las corrientes, la visibilidad reducida y una carga mucho mayor.
Una versión acabada podría complementar las boyas motorizadas y los vehículos de superficie que ya utilizan algunos servicios de rescate. Sus patas ofrecerían un agarre directo sobre un objetivo, en lugar de un simple medio para acercarse a él. Los próximos pasos deberían incluir pruebas con maniquíes, sensores reforzados y escenarios representativos de intervenciones reales.