Después de casi ocho años de viaje, BepiColombo acaba de abandonar la parte de la nave que la transportó hasta las puertas de Mercurio.
El 3 de septiembre, el módulo de transferencia de la misión se separó con éxito, a más de 200 millones de kilómetros de la Tierra. Hasta ahora, este proporcionaba la energía y la propulsión necesarias para el viaje. Las dos sondas científicas, que constituyen su carga útil, continúan ahora juntas su trayectoria hacia Mercurio.

Separación del módulo de transferencia de BepiColombo
Crédito: ESA/ATG medialab; Mercurio: NASA/JPL.
La confirmación no fue inmediata. A esa distancia, los equipos en tierra no pueden observar directamente la maniobra ni intervenir en tiempo real. Un primer cambio en la señal de radio indicó que la separación probablemente había tenido lugar. Más tarde, dos antenas situadas en España y Argentina recibieron las señales que confirmaban el éxito de la operación.
BepiColombo es en realidad una misión compuesta por varios elementos. La sonda europea MPO estudiará principalmente el propio Mercurio, en especial su superficie y su interior. La sonda japonesa Mio observará sobre todo el entorno espacial del planeta. Hasta ahora, ambas viajaban apiladas sobre el módulo de transferencia europeo.

Vista desglosada de los cuatro elementos de BepiColombo: Mio, su escudo, MPO y el módulo de transferencia MTM.
Crédito: ESA / ATG medialab.
Este último tenía una función muy precisa: garantizar el largo trayecto interplanetario. Lanzada en octubre de 2018, la misión no llegó directamente a Mercurio. Realizó nueve sobrevuelos de planetas para modificar progresivamente su trayectoria y velocidad.
MPO proporciona ahora la energía eléctrica y se encarga de las maniobras con sus propios propulsores. Las dos sondas científicas permanecen unidas para la próxima gran etapa.
Esta etapa está prevista para el 21 de noviembre de 2026. BepiColombo deberá entonces entrar en órbita alrededor de Mercurio. Dirigirse hacia un planeta tan cercano al Sol no es sencillo. Por el contrario, la fuerte atracción del Sol dificulta la desaceleración necesaria para permanecer en órbita alrededor de Mercurio en lugar de sobrepasarlo.

Trayectoria interplanetaria de BepiColombo hacia Mercurio, con los sobrevuelos gravitacionales utilizados durante la misión.
Crédito: ESA / ATG Europe — CC BY-SA 3.0 IGO.
MPO y Mio se separarán después, los días 9 y 10 de diciembre. Se incorporarán progresivamente a sus respectivas órbitas de trabajo alrededor del planeta. BepiColombo se convertirá entonces en la primera misión que estudie simultáneamente Mercurio con dos sondas situadas en órbita.
Las observaciones científicas periódicas no comenzarán de inmediato. Los equipos deberán comprobar primero las sondas y sus instrumentos, y después completar su posicionamiento alrededor de Mercurio. La fase científica comenzará en abril de 2027, con mediciones complementarias del planeta, de su campo magnético y de su entorno.