Los organismos vivos emiten continuamente una luz extremadamente débil. Este fenómeno, llamado emisión fotónica ultra débil, o biofotones, permanece invisible al ojo humano. Sin embargo, cámaras muy sensibles pueden registrar estos fotones producidos por las células.
Esta emisión no corresponde ni al calor corporal ni a una forma de bioluminiscencia como la de las luciérnagas. Proviene principalmente de las reacciones químicas relacionadas con el metabolismo. Las mitocondrias, que proporcionan energía a las células, parecen desempeñar un papel central.

Una cámara sensible capta las emisiones de biofotones de un ratón (vivo, a la izquierda; muerto, a la derecha).
Crédito: Lana Frankle/Universidad de Calgary
Durante estas reacciones, las moléculas que contienen oxígeno pueden alcanzar un estado energético inestable. Al volver a un estado más estable, a veces liberan un fotón. La luz obtenida cubre longitudes de onda visibles y cercanas al infrarrojo.
Un experimento publicado en 2025 permitió fotografiar este débil resplandor en ratones vivos. Después de su muerte, la señal casi desapareció por completo. Esta comparación mostró el vínculo directo entre la emisión de luz y la actividad biológica.
Los investigadores también observan un aumento de la señal cuando las células sufren estrés. Una lesión, una infección o una alteración metabólica puede aumentar la producción de moléculas reactivas. Esta reacción incrementa entonces el número de fotones emitidos.
Esta propiedad podría proporcionar una nueva herramienta para estudiar la salud de los tejidos. Equipos ya comparan las emisiones de células sanas y cancerosas. Algunos trabajos señalan diferencias medibles, pero su uso médico sigue siendo incierto en esta etapa.
El principal obstáculo es la debilidad de la señal. Las mediciones requieren una oscuridad casi total y detectores enfriados. Los fotones emitidos también pueden ser absorbidos o dispersados por la piel y los tejidos circundantes.
Una hipótesis más controvertida indica que las células podrían usar esta luz para comunicarse. Varios experimentos han detectado efectos entre células separadas por paredes transparentes. Sin embargo, estos resultados siguen siendo difíciles de reproducir y no siempre excluyen otros mecanismos.
Este fenómeno podría no obstante convertirse en un indicador de la actividad metabólica o del estrés oxidativo. Podría servir para probar medicamentos, controlar órganos antes de un trasplante o evaluar la viabilidad de semillas. Estas aplicaciones aún requieren validaciones experimentales sólidas.