☄️ Satélites meteorológicos registraron la explosión de un meteoro en la atmósfera

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Unos satélites diseñados para vigilar los relámpagos registraron la explosión de un meteoro sobre el Atlántico Sur.

Al combinar sus imágenes, los investigadores reconstruyeron su trayectoria y obtuvieron una velocidad distinta de la estimación inicial. Este método podría enriquecer el inventario de los pequeños objetos cercanos a la Tierra, todavía muy incompleto.

Ejemplo de un meteoro cruzando el cielo nocturno.
Imagen Wikimedia

El bólido fue detectado el 1 de abril de 2026 a las 02:13 UTC, frente a las costas de Argentina. Su luminosidad máxima se produjo hacia los 90,5 kilómetros de altitud. Sensores gubernamentales estadounidenses señalaron el evento, que luego fue registrado en la base del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA.

Los componentes de velocidad comunicados indicaban una entrada atmosférica excepcionalmente rápida. Antes de deducir un posible origen, el equipo debía verificar esa medida con instrumentos independientes. Recurrió a dos sensores civiles instalados en satélites meteorológicos geoestacionarios, mantenidos sobre una misma región terrestre a unos 36 000 kilómetros de altitud.

El Geostationary Lightning Mapper del satélite estadounidense GOES-East y el Lightning Imager del satélite europeo MTG-I1 captaron ambos el fenómeno. Estos instrumentos registran a diario millones de relámpagos. Sin embargo, un bólido deja una firma distintiva: su señal sigue una línea y su intensidad aumenta progresivamente antes de disminuir, a diferencia de un relámpago espontáneo.

La comparación de los dos puntos de vista permitió recuperar una posición y una dirección compatibles con los datos estadounidenses. No obstante, dos modelos independientes arrojan una velocidad máxima aproximadamente un 18 % inferior. Esta corrección reduce el abanico de trayectorias posibles y orienta la interpretación hacia un objeto procedente de las regiones externas del sistema solar.

Este origen aún no está establecido con certeza. Los investigadores deben continuar el análisis detallado. También prevén aprovechar los infrasonidos, unas ondas acústicas demasiado graves para el oído humano, registrados por la red internacional de vigilancia de ensayos nucleares.

A largo plazo, los datos ópticos, acústicos, de radar y sísmicos podrían combinarse con las observaciones previas a algunos impactos. Los científicos relacionarían entonces la órbita y las propiedades de un objeto en el espacio con su fragmentación en la atmósfera.