🌌 La Vía Láctea conserva las huellas de una colisión de hace 11.800 millones de años

Una colisión ocurrida en los albores de la Vía Láctea dejó huellas que aún pueden reconocerse hoy, casi 12.000 millones de años después.

Nuestra Galaxia no siempre tuvo su tamaño actual. Creció formando estrellas, pero también absorbiendo galaxias más pequeñas. Un grupo de astrónomos acaba de precisar uno de los episodios más antiguos de esta historia. Habría ocurrido hace unos 11.800 millones de años, es decir, 1.800 millones de años antes de otra gran fusión ya conocida.

Representación artística de la colisión entre la joven Vía Láctea y la galaxia enana Low-energy-Kraken-Heracles, hace unos 12.000 millones de años.

Representación artística de la colisión entre la joven Vía Láctea y la galaxia enana Low-energy-Kraken-Heracles, hace unos 12.000 millones de años.
Crédito: NASA, ESA, Joseph Olmsted (STScI)

La galaxia absorbida ya no existe como tal. Los investigadores la bautizaron Low-energy-Kraken-Heracles, o LKH. Habría contenido estrellas con una masa total de unos 500 millones de masas solares. En aquella época, esa cantidad representaba una parte importante de la joven Vía Láctea. Por tanto, el encuentro contribuyó muy pronto a su construcción.

¿Cómo se puede encontrar un acontecimiento tan antiguo? El equipo estudió 39 cúmulos globulares situados en las regiones internas de nuestra Galaxia. Estos grupos muy densos reúnen desde decenas de miles hasta varios millones de estrellas cada uno. Su gran antigüedad los convierte en testigos de periodos cuyas demás huellas han desaparecido en gran medida.

Las observaciones del telescopio espacial Hubble permitieron medir con precisión la edad de estos cúmulos y su composición química. En particular, los investigadores compararon su contenido de elementos más pesados que el helio. Los datos de la misión Gaia también ayudaron a distinguir las distintas poblaciones de cúmulos presentes en el corazón de la Vía Láctea.

Entonces aparecieron tres grupos. Uno corresponde a los cúmulos formados en la joven Vía Láctea. Otro está asociado con Gaia-Sausage-Enceladus, una galaxia absorbida hace unos 10.000 millones de años. Entre ambos se encuentra una tercera población, cuyas edades y composición indican un origen diferente: LKH.

La mayoría de su materia estelar habría terminado en los 6 kilopársecs centrales de la Vía Láctea, es decir, en unos 19.600 años luz alrededor del centro galáctico.

El trabajo continúa con nuevos cúmulos globulares observados por Hubble. Su datación podría permitir identificar otras fusiones antiguas y precisar progresivamente la cronología de las primeras etapas de formación de la Vía Láctea.