🦕 ¿Qué hace este diplodocus estadounidense en Europa?

Un dinosaurio emblemático que se creía exclusivo de América del Norte ha sido identificado por primera vez en Europa.

Los fósiles proceden del yacimiento de La Tejería, en El Castellar, en la provincia española de Teruel. Allí, los paleontólogos desenterraron 14 vértebras de la cola, acompañadas de varios huesos situados debajo de ella. Su conservación permitió examinar con precisión su forma y sus particularidades. El animal vivió hace aproximadamente 150 millones de años, hacia el final del Jurásico.

Reconstrucción de un diplodocus.

Reconstrucción de un diplodocus.
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Para comprender la importancia de este descubrimiento, hay que volver al Diplodocus en sí. Este gran dinosaurio herbívoro caminaba sobre cuatro patas y tenía un cuello muy largo, una cabeza pequeña y una cola enorme. El individuo español habría alcanzado unos 25 metros de longitud. Hasta ahora, todos los fósiles atribuidos con certeza a este género procedían del oeste de Estados Unidos.

Los investigadores compararon varios detalles de sus vértebras y de los demás huesos de la cola con los de ejemplares ya conocidos. Diferentes análisis de parentesco llegaron al mismo resultado: los restos españoles pertenecen efectivamente al género Diplodocus. Estarían especialmente cerca de la especie Diplodocus hallorum, aunque no pueden atribuirse con certeza a una especie concreta.

Esta identificación cambia sobre todo el mapa conocido de estos dinosaurios. Hace 150 millones de años, América del Norte y Europa ya estaban separadas, pero el océano Atlántico en formación era mucho menos ancho que en la actualidad. Descensos temporales del nivel del mar podrían haber hecho aparecer pasos terrestres o cadenas de islas entre ambas regiones.

En la práctica, poblaciones de animales podrían haber aprovechado estos periodos para pasar progresivamente de un continente al otro. La presencia de un Diplodocus en España constituye así un nuevo indicio de intercambios de fauna entre América del Norte y Europa al final del Jurásico. Se suma a otras semejanzas ya observadas entre los dinosaurios de ambos lados del antiguo Atlántico.

El yacimiento español también aporta información sobre los paisajes de aquella época. La región de Teruel ha proporcionado restos de numerosos dinosaurios, incluidos otros grandes herbívoros, depredadores y dinosaurios acorazados. Por tanto, el Diplodocus descubierto en El Castellar compartía su entorno con una fauna muy variada, en una región que entonces estaba cerca del litoral.

Sigue habiendo una incógnita: los huesos disponibles aún no permiten determinar qué especie de Diplodocus vivía en Europa. Nuevos fósiles, especialmente un esqueleto más completo, podrían establecer si se trataba de una especie ya conocida en América del Norte o de una forma propia de Europa. Los huesos descubiertos se exponen ahora en el Museo Aragonés de Paleontología de Dinópolis, en Teruel.