Los investigadores han logrado medir la atracción gravitacional entre dos objetos que pesan tan solo 7,6 miligramos.
Todos los objetos que poseen masa ejercen una atracción sobre los demás. Sin embargo, entre objetos muy pequeños, esta fuerza es tan débil que resulta casi imposible distinguirla de las perturbaciones presentes en un laboratorio.
Un equipo de físicos aceptó el desafío de medir la atracción gravitacional entre pequeñas placas de silicio. Cada una pesaba 7,6 miligramos, es decir, mucho menos que un grano de arroz. Los investigadores las colocaron a distancias de entre 0,65 y 1,55 milímetros para medir su atracción mutua.

Dispositivo experimental utilizado para medir la atracción gravitacional entre dos placas de silicio de 7,6 mg con una balanza de torsión miniaturizada.
Fuente: An et al., Nature Communications (2026)
El instrumento utilizado es una balanza de torsión: una parte del aparato puede girar muy ligeramente bajo el efecto de la fuerza ejercida por una masa cercana. Cuanto más fuerte es esta atracción, mayor es la rotación medida.
Para evitar confundir la gravedad con vibraciones o efectos eléctricos, el equipo hizo variar la posición de las masas fuente, que ejercen la atracción sobre una masa de prueba (véase el esquema anterior). Esta variación crea una señal repetitiva que los instrumentos pueden detectar, incluso cuando está sumergida entre otros movimientos.
Las mediciones corresponden a los valores previstos por la ley de Newton. También permiten obtener un valor de la constante gravitacional, utilizada para calcular la atracción entre dos masas. La precisión obtenida sigue siendo inferior a la de algunos experimentos clásicos, pero el verdadero logro reside en otro aspecto.
Hasta ahora, medir directamente la gravedad entre dos objetos tan ligeros era especialmente difícil. Al reducir las masas, los investigadores se acercan a una zona en la que los efectos cuánticos adquieren importancia. A partir de ahora podrán estudiar si la gravedad continúa siguiendo las mismas reglas a escalas aún más pequeñas.
Por el momento, este experimento confirma que la fórmula establecida por Newton sigue siendo compatible con esta medición, al tiempo que demuestra que es posible poner a prueba la gravitación con objetos de tan solo unos miligramos.