🪰 Un lanzamiento masivo de moscas transgénicas con larvas carnívoras

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Las larvas del gusano barrenador, una mosca, se alimentan de tejidos vivos. Son el ejemplo perfecto de parásitos devoradores de carne sacados directamente de una película de terror.

El gusano barrenador, o Cochliomyia hominivorax, pone sus huevos en heridas o mucosas de animales de sangre caliente. Después de eclosionar, las larvas se incrustan en los tejidos y agravan rápidamente la herida. Sin tratamiento, la infestación puede causar la muerte del animal. En casos raros, también puede afectar a los seres humanos.

Gusano barrenador macho
Imagen Wikimedia

Para reforzar la lucha contra esta mosca parásita, investigadores preparan en Panamá ensayos al aire libre de una cepa genéticamente modificada. Denominada NovoFly, esta podría aumentar la cantidad de insectos estériles disponibles para combatir su avance.

El método se basa en una técnica ya utilizada durante varias décadas. Machos esterilizados por irradiación se liberan en gran número. Se aparean con hembras silvestres, que entonces no se reproducen. Como estas hembras normalmente se aparean solo una vez, cada liberación reduce progresivamente el número de descendientes.

La producción actual genera tanto machos como hembras. Sin embargo, solo los machos estériles son realmente útiles en esta estrategia. Por lo tanto, NovoFly busca resolver este problema produciendo lotes compuestos únicamente por machos.

Es mediante una modificación genética que NovoFly pretende lograr una producción compuesta únicamente por machos. Esta actúa muy temprano, en la etapa embrionaria: provoca la muerte de los embriones hembra. Los machos supervivientes también portan un marcador fluorescente rojo, que permite distinguirlos más fácilmente de las moscas silvestres. Luego son irradiados para impedir cualquier reproducción antes de ser liberados.

Esta organización podría casi duplicar la cantidad de machos estériles obtenida con una misma producción. Por lo tanto, no se basa en la propagación de un gen en la naturaleza, ni en el establecimiento de una nueva población de moscas modificadas. El objetivo es producir más insectos machos estériles y luego utilizarlos en el programa existente.

Los ensayos previstos en Panamá deben primero verificar el comportamiento de NovoFly en condiciones cercanas al medio natural. Los investigadores deberán medir la supervivencia de los machos, su dispersión y su capacidad para competir con las moscas silvestres. Estos resultados permitirán determinar si la cepa funciona realmente fuera de las instalaciones de cría.