📜 Los manuscritos medievales permiten descifrar el ADN de un virus

Los libros de varios siglos de antigüedad han conservado un archivo inesperado: el ADN de un virus que afectaba a los rebaños de la Edad Media.

Antes del uso generalizado del papel en Europa, muchos manuscritos se escribían sobre pergamino fabricado con pieles de animales. Estas pieles aún pueden contener fragmentos de ADN procedentes del animal, pero también microbios que lo habían infectado.

Ilustración de una obra antigua

Ilustración de una obra antigua
Max Mishin · Pexels

Un equipo internacional dirigido por el University College Dublin buscó el virus de la viruela ovina, una enfermedad muy contagiosa de las ovejas. Los investigadores encontraron su ADN, entre otros lugares, en varios manuscritos medievales. Entre ellos figuran los Evangelios de York, una obra inglesa de unos 1.000 años de antigüedad.

Varias páginas contenían rastros virales. Procedían de pieles de oveja, lo que indica que se utilizaron animales infectados para fabricarlas. También se encontraron rastros en pieles de cabra y ternera, aunque su origen aún no está claro.

Para remontarse más atrás, el equipo analizó dientes de oveja descubiertos en antiguos asentamientos de pastores de la estepa euroasiática. Los dientes pueden conservar durante milenios fragmentos genéticos presentes durante una infección.

En total, los investigadores presentan 21 nuevos genomas antiguos del virus. Los más antiguos se remontan aproximadamente al año 1700 antes de nuestra era. Su comparación con los virus actuales indica que la viruela ovina ya afectaba a los rebaños euroasiáticos hace más de 3.700 años, durante la Edad del Bronce.

Estos genomas también permiten seguir las transformaciones del virus. Las grandes líneas evolutivas de varios virus emparentados que afectan a ovejas, cabras y bovinos se habrían separado hace entre 11.500 y 3.700 años. Este periodo coincide con grandes desplazamientos de ovejas domesticadas entre distintas regiones de Eurasia.

Otro resultado sorprende a los investigadores: el genoma de la viruela ovina parece haber cambiado relativamente poco durante los últimos milenios. Por tanto, las transformaciones importantes podrían haber ocurrido antes en su historia, antes de los genomas más antiguos encontrados en este estudio.

La enfermedad no pertenece únicamente al pasado. Todavía afecta a explotaciones ganaderas y puede provocar la muerte de animales, especialmente de los más jóvenes. Los investigadores cuentan ahora con otros restos y pergaminos para completar esta historia genética. Así, algunas bibliotecas podrían conservar, sin saberlo, las huellas de antiguas epidemias animales.