🌑 Microbios terrestres podrían sobrevivir en la Luna

Algunas zonas en sombra del polo sur lunar podrían mantener vivos a microbios procedentes de la Tierra, a pesar de un entorno considerado muy hostil.

Esta posibilidad se desprende de un estudio realizado por investigadores de la NASA y de la Universidad de Maryland. El equipo combinó mapas detallados del terreno lunar con los límites de resistencia conocidos de varias bacterias y hongos.

Vista en relieve del polo sur lunar obtenida a partir de las primeras mediciones altimétricas de LRO/LOLA.

Vista en relieve del polo sur lunar obtenida a partir de las primeras mediciones altimétricas de LRO/LOLA. Pueden verse los cráteres Scott, Amundsen, Faustini, Shoemaker, Haworth, Malapert, Shackleton y Wiechert.
Crédito: Estudio de Visualización Científica del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA

Sin embargo, la superficie lunar acumula serios obstáculos para una célula. Sufre fuertes variaciones de temperatura y radiación ultravioleta capaz de dañar rápidamente a los seres vivos. Pero cerca del polo sur, el Sol permanece muy bajo en el horizonte. El relieve crea, por tanto, numerosas zonas protegidas de su luz directa.

Los investigadores estudiaron tres regiones: Nobile Rim, Connecting Ridge y De Gerlache Rim. Los mapas de temperatura y relieve procedían, entre otras fuentes, del satélite Lunar Reconnaissance Orbiter. Permitieron calcular la exposición a la radiación solar según el lugar y compararla después con los límites soportados por distintos microbios.

Se tuvieron en cuenta cinco tipos de microorganismos comunes en entornos humanos o espaciales. Entre ellos se encuentra Aspergillus niger, un hongo que aparece especialmente en lugares cálidos y húmedos. Ya se había detectado en la Estación Espacial Internacional y demostró ser especialmente resistente a la radiación ultravioleta.

En concreto, algunas zonas compatibles con la supervivencia podrían cubrir el fondo de un cráter. Otras serían diminutas, hasta alcanzar la escala de una huella de bota. A veces basta una irregularidad del suelo para crear una sombra permanente. Según los modelos, los microorganismos podrían permanecer viables varios días en algunos de estos refugios.

Sin embargo, esta supervivencia no significa que pudieran desarrollarse colonias de forma autónoma en la Luna. Los investigadores hablan de células que permanecen vivas, posiblemente en estado latente. No encontraron pruebas de que estos lugares reúnan las condiciones necesarias para su multiplicación. En particular, la superficie lunar carece de agua líquida estable.

La cuestión se volverá concreta con las futuras misiones tripuladas. Los astronautas transportan de forma natural una gran cantidad de microorganismos, algunos de los cuales pueden escapar de los trajes o los hábitats. Una contaminación terrestre podría dificultar entonces el análisis de moléculas antiguas presentes en el lugar. Ahora los investigadores prevén utilizar mapas del relieve y de la iluminación aún más precisos para localizar mejor estos posibles refugios.