El PVC de tuberías, revestimientos y cables podría tener una segunda vida inesperada: convertirse en un aceite lubricante destinado a las máquinas. Un equipo internacional ha obtenido líquidos similares a las polialfaolefinas, utilizadas como bases en muchos lubricantes sintéticos.
Este resultado se centra en un plástico especialmente difícil de valorizar. El policloruro de vinilo, o PVC, contiene mucho cloro. En los tratamientos convencionales, este elemento puede dañar los catalizadores, corroer los equipos o formar productos no deseados. Cada año se producen unos 60 millones de toneladas de PVC en el mundo.

¿Pronto aceites a base de PVC reciclado en los motores?
Imagen Wikimedia
El proceso se basa en cloruro de aluminio, denominado AlCl3, empleado a 70 °C. A esta temperatura moderada, el PVC pierde parte de su cloro. Su cadena carbonada participa después en varias reacciones con alfaolefinas, moléculas ya utilizadas para fabricar aceites sintéticos.
En otras palabras, el plástico no sirve únicamente como material que se descompone. Su estructura guía la formación de nuevas cadenas lubricantes. Los investigadores obtienen así polialfaolefinas derivadas del PVC, denominadas vPAO, sin recurrir a los catalizadores empleados en algunas producciones actuales.
Las propiedades medidas corresponden a las que se buscan para limitar la fricción. A 100 °C, la viscosidad cinemática de los productos varía entre aproximadamente 14.9 y 26.3 mm²/s. Su coeficiente de fricción se sitúa entre 0.08 y 0.15 en los ensayos realizados por el equipo.
La viscosidad también puede permanecer relativamente estable cuando cambia la temperatura. El mejor índice de viscosidad alcanza 130. Este valor describe la capacidad de un aceite para mantener un comportamiento regular entre el arranque en frío y el funcionamiento en caliente de un mecanismo.
Los experimentos incluyeron objetos reales de PVC, lo que permite comprobar que los aditivos y las formulaciones comerciales no bloquean inmediatamente la reacción.
Queda por determinar el costo, el consumo de reactivos y la gestión del cloro en una producción a mayor escala. Se ha presentado una solicitud provisional de patente. Los próximos pasos deberán demostrar sobre todo que esta transformación funciona con residuos heterogéneos, sin trasladar su impacto a otros residuos químicos.