🧬 Detectan estructuras genéticas de cuatro hebras en el plasma humano

El material genético que circula por nuestra sangre puede adoptar una forma muy distinta de la famosa doble hélice.

Cuando las células mueren, diminutos fragmentos de su material genético pasan al plasma, la parte líquida de la sangre. Estos fragmentos circulantes ya se estudian para buscar signos de cáncer u otras enfermedades. En esta ocasión, un equipo se interesó no solo por su secuencia, sino también por su forma.

Ilustración del ADN clásico, en doble hélice.

Ilustración del ADN clásico, en doble hélice.
Nicola Narracci · Pexels

Algunos fragmentos muy cortos, de unos 50 caracteres genéticos de longitud, escapan fácilmente a los métodos clásicos diseñados para el ADN de dos hebras. Los análisis informáticos habían detectado entre ellos numerosas secuencias ricas en guanina, una de las cuatro letras del ADN. Estas secuencias pueden plegarse de una manera particular.

En esta estructura, cuatro guaninas se asocian para formar una especie de pequeño cuadrado. Varios de estos conjuntos pueden apilarse después. Esta organización recibe el nombre de G-cuádruplexo, o G4. Ya se conoce en el interior de las células, pero su presencia directamente en el plasma seguía siendo difícil de establecer.

El principal problema provenía de la preparación de las muestras. Calentar, extraer o manipular intensamente las moléculas puede deshacer su forma inicial o, por el contrario, permitir que se plieguen después de la extracción. Por ello, los investigadores capturaron directamente los ácidos nucleicos del plasma sin una etapa de calentamiento ni de replegamiento.

A continuación, dos métodos diferentes buscaron los G4. El primero utilizaba un anticuerpo que reconoce esta forma. El segundo se basaba en una pequeña molécula que se vuelve fluorescente cuando se une a ella. Ambos enfoques produjeron una señal, y los experimentos de competencia reforzaron la idea de que detectaban estructuras ya plegadas.

Sin embargo, hay que mantener la prudencia sobre su naturaleza exacta. El trabajo, difundido en forma de prepublicación, establece la presencia de G4 en ácidos nucleicos capturados en el plasma. Pero los detectores empleados reconocen la forma, no la molécula que la porta. Por tanto, el experimento todavía no permite decir qué proporción corresponde al ADN y cuál podría corresponder al ARN.

El siguiente paso será precisamente separar estas posibilidades. Los investigadores prevén utilizar, en particular, enzimas capaces de destruir selectivamente el ADN o el ARN antes de la detección. Después podrán secuenciar las moléculas implicadas, determinar su origen en el genoma y comprobar si su forma aporta información utilizable en futuras biopsias líquidas.