🦕 Dinosaurios: algunos saurópodos podían erguirse sobre sus patas traseras

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Algunos saurópodos podrían haberse erguido sobre sus patas traseras apoyándose en la cola. Sin embargo, una modelización biomecánica muestra que esta postura era más accesible para las especies relativamente pequeñas. Los dinosaurios de cuello largo más grandes habrían encontrado restricciones demasiado importantes en sus huesos y músculos.

Los saurópodos eran herbívoros cuadrúpedos, reconocibles por su largo cuello y su larga cola. Desde hace mucho tiempo, los paleontólogos se preguntan si podían encabritarse para alcanzar vegetales más altos, repeler a un rival o defenderse. Los fósiles no permiten observar directamente este comportamiento.

Imagen Wikimedia

Para examinar esta cuestión, los investigadores construyeron modelos numéricos de varias especies. Estimaron las tensiones ejercidas sobre los fémures cuando el animal se inclinaba hacia atrás. Este método compara la resistencia probable de los huesos con las fuerzas inducidas por la masa y la postura.

Los resultados muestran que el tamaño no constituye una ventaja en este ejercicio. A medida que la masa aumenta, los huesos de los miembros posteriores deben soportar cargas considerables. Por lo tanto, los saurópodos muy grandes habrían mantenido esta posición difícilmente durante mucho tiempo, incluso con la cola como tercer punto de apoyo.

Por el contrario, algunos más compactos disponían de una anatomía mejor adaptada. Sus fémures robustos y su pelvis podían distribuir mejor las tensiones. La postura seguiría siendo, no obstante, una hipótesis biomecánica, ya que también depende de tejidos blandos que no se fosilizan.

Los autores no concluyen que todos los saurópodos pequeños se encabritaran regularmente. Más bien indican que esta posibilidad variaba según el tamaño y la morfología. La alimentación, el terreno y la edad del animal también podían modificar su capacidad para adoptar esta posición.

Este estudio recuerda que los dinosaurios gigantes no formaban un grupo uniforme. Su comportamiento resultaba de un equilibrio entre masa, esqueleto y músculos. Los próximos modelos que integren más elementos anatómicos podrían precisar qué especies utilizaban realmente esta postura en su entorno.